Casi hago un trío. Historia vergonzosa aquí.
El verdadero arte en los emails es saber cerrar.
El verdadero arte en los emails es saber cerrar.
Hay placer en rechazar, pero el saber que alguien no quería algo, ilusionarle y venderle… esa sensación sí que es única.
Hay un enorme valle entre la idea y la acción.
Crea un producto tan bueno al que la gente se vuelva adicta. Sé listo. Haz que vuelva.
Cuando uno planta la semilla de la duda en la mente, esta se propaga como ratas hambrientas.
Saber decir las palabras adecuadas a la persona concreta lo es todo. El dinero está justo ahí.
Si esto no es vida que baje Dios y lo vea.
Cuando hagas un producto no inventes. Cuando hagas un servicio, tampoco. Cuando escribas para vender, menos.
Si quieres ganar dinero, arregla problemas. Lo segundo, haz tu mensaje más atractivo que el cerrajero de al lado.