
Este verano compré mi piso. Centro de Oviedo. A 5 minutos de todo. Con vistas a una plaza donde espero que no edifiquen nunca.
Me la faking pela.
El piso era el clásico de Cuéntame. Paredes por todos lados, muebles de pino, cocina indescriptiblemente fea con azulejos de flores azules y rosas.
El piso de Antonio Alcántara, vaya.
Teníamos que comprar ese piso y teníamos que reformarlo.
Además, todo tenía que ser rápido porque esperábamos a Iker.
Lo que quiere decir que en 3 meses el piso tenía que estar reformado.
El primer albañil no nos gustó. Clásico paisano que no se ubica.
Mirada perdida, basto, sin modales, con olor a tabaco.
Next.
El siguiente fue algo mejor. Iba más aseado, más dispuesto a trabajar, a cumplir plazos.
Podía ser.
Pero el último fue…espectacular.
Afeitado. Bien vestido. Aseado. Con perfume. Pequeño pero enérgico. Ágil de cojones. Solucionador de problemas nato (no como el primero, por ejemplo, que era el típico que a nada que proponías decía “eso no se puede porque [insertar excusa en lugar de decir que soy un vago de cojones]”)
Supimos, a los 5 minutos, que tenía que ser él.
Además, al acabar la conversación nos dijo una frase:
“Vosotros no preocuparos de la obra, podéis iros 3 meses a Elche sin problema. Tranquilos porque las preocupaciones ya las tendré yo, los problemas ya me los comeré yo y seré yo quien se encargue de esto como si fuera para mí”
Tres frases. Se ganó 50.000€ en 5 minutos.
Un poco de aseo (que ya es diferenciador en el sector, manda huevos) y tres frases.
Luego para que me digan que el copywriting está muy bien pero que ya tal.
Saber decir las palabras adecuadas a la persona concreta lo es todo.
El dinero está justo ahí.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.

