
Hay una duda que flota en el ambiente de cualquiera que venda formación.
Si vendes productos (o infoproductos) puede que en un momento te quedes desfasado porque no estás en el día a día de lo que vendes.
Por ejemplo, mi señora.
Tiene una formación para gestionar la ansiedad. Grabó en vídeo el 90% de las respuestas que sistemáticamente dijo durante 7 años en consulta.
El 90% del contenido que decía día tras día en terapia ahora está en vídeo por mucho menos precio, más fácil de consumir y todos los beneficios que conlleva un infoproducto.
Genial.
Pero la duda que puede entrarle a alguien con el tiempo es, ¿está esto actualizado o desfasado?
Esa persona, ¿sigue teniendo la prueba y potestad de vender esa información aunque ya no esté día tras día dando servicios?
Para mi, un rotundo sí.
Te pongo mi ejemplo.
Quizá alguien pueda pensar que estoy “desfasado” porque como no hago servicios puede no haber una conexión real entre lo que vendo y lo que se hace a día de hoy.
Puede pasar.
De hecho, hay copywriters americanos que literalmente te venden su ¡éxitos! de 1970-90.
Gracias, cabrón. Pero eso es casi imposible de emular para el día a día actual de un copywriter.
¿En mi caso?
Uno puede pensar que me desfaso o puedo desfasarme.
Pero creo que justo por enseñar (y esto le pasa a todo el mundo) estoy menos desfasado que nunca.
1. Escribo todos los días (sí, incluso ayer aunque no te llegara el correo. Fallo mío gestionando la herramienta) O lo que es lo mismo, escribo muchísimo más que lo que escriben muchos escritores (donde incluyo a los copywriters que hacen servicios)
2. Soy mi propio cliente. Vendo productos que están en mercados que cambian constantemente y tengo que estar actualizado. Qué funciona, qué no funciona, cómo mejorar esto, lo otro. Mucha gente se piensa que escribo un email al día y me voy a fumarme una maraca. Eso es lo menos que hago. ¿El resto?
3. El resto es que no solo escribo mis propios emails, cartas de venta, páginas de captación, llevo a cabo mi propia la atención al cliente, hago mis embudos-melenudos, escribo mis propios webinars, PLF’s o anuncios sino que soy mi propio escritor. Es decir, escribo todas mis formaciones yo solo sin la ayuda de absolutamente nadie. Solo con las formaciones que están ahora a la venta (vienen más en el futuro) son unas 1.000 páginas de contenido de altísimo valor de copywriting que es difícil encontrar en otra parte. ¿Por qué? Porque literalmente no existen ya que las formaciones son originales (no copypaste)
4. Por no hablar de que algunas de mis formaciones tienen un soporte detallado, privado y exclusivo que hace que esté viendo proyectos, landings, cartas de venta o emails constantemente viendo qué funciona y qué no.
5. Y ya no decir que mi mujer tiene otro negocio que aunque no trabaje activamente en él sí corrijo, aporto y ayudo en todo lo que estos sufridos dedos pueden.
¿Es decir?
Lejos de estar desfasado estoy muy activo.
Por eso, si alguien te pregunta eso de…¿si vendes productos, no estás desfasado?
Justamente al contrario porque enseñar es aprender dos veces.
De hecho, cuando inauguré mi curso El Método Vàzkosky hice una estrategia que más tarde llamaría La Triple Romana.
Cuando la hice, aprendí y disfruté mucho.
Pero es que cuando expliqué la estrategia aprendí el doble. Me di cuenta que explicando me ponía más en forma que nunca. Salía contenido puro que sin ese contexto de esa estrategia sería muy difícil de darlo.
¿Cómo explicar que vendí gracias a un email que empezaba así?
– Ella: Amo los perros. ¡Todo lo que hacen es increíble!
– Chico Indio (tratando de impresionarla): Yo también cago en la calle.
Sin ese contexto no podría haber dado el contenido que he hecho.
Nunca se hubiera logrado si hubiera hecho “tema 1, blabla”, “Tema 2, blabla”.
Hubiera sido imposible porque era ficticio.
Este caso era real y lo que expliqué para vender 28 cursos y ganar 7.250€ es muy difícil de encontrar fuera de esa explicación.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

