
Desde los 25 años quiero tener un hijo.
Quemé demasiado rápido mis locos años 20’s así que a los 25 años me dije: quiero un hijo y lo quiero ya.
Ese “ya” ha tardado 4 años y ahora va a nacer mi primera hija.
Espero en el futuro tener 2 o 3 más. Siempre fui un loco.
Te cuento estoy porque tengo ilusión, ganas, emoción.
¿Cómo voy a estar si no?
Lo que ocurre es que cada vez que íbamos a ver a la matrona se me quitaban un poco la ilusión.
Nos sentaba y nos decía:
-A ver, callad y escuchad.
Y hablaba durante 20 minutos como un papagayo: de carrerilla y sin respirar.
Nos decía un listado de puntos a tener en cuenta. (Puntos que se resumen en un PDF)
Decía algo así:
– Tenéis que hacer X e Y.
– Muy importante, haced también A, B, C y, por supuesto, no os olvidéis de W.
– Ah, se me olvidaba: también haced G, H y L.
Nos íbamos de la consulta diciendo:
No nos ha preguntado qué tal estamos, si va todo bien, si tenemos alguna duda, si tenemos algún miedo, si…
La pregunta es:
¿Por qué vomitó unos puntos que podía tener por escrito en un PDF y no se enfocó en nosotros?
Porque esa persona está mal.
Si estás mal el foco está en ti y en tus problemas.
Si estás bien el foco está en los otros.
Todos pasamos malas época, no hay problema por eso, parserito.
Pero el punto es que estar mal de cara al público hace que seas peor profesional ya que hay una peor experiencia de usuario.
Quizá le da igual porque es de la sanidad pública y tiene un puesto vitalicio.
Pero en el ámbito privado la lógica es esta:
Estás mal > no transmites a tu paciente/cliente > se va a otro sitio > peligra tu puesto laboral.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

