
Hacer calor. Quiero dormir. Quiero sábanas nuevas.
Veo unas que me dice 100% algodón y con 200 hilos.
¿Qué significa eso?
No lo sé.
Me compro otras sábanas. Sintéticas. Las pruebo en la cama. Sudo más.
No me acuerdo qué ponía en la caja pero me dio la sensación de que decía algo así como refrescante.
Pues no. No refrescan una mierda. El cuerpo se te pega como un chicle al pelo y es difícil despegarse de la cama.
Le pregunto a mi madre. Resulta que el 100% algodón y con 200 hilos significa que te da frescura.
“Ok” – pienso. ¿Y por qué cojones no lo ponen?
¿Cómo un tío de ciudad que solo sabe hacer la O con un canuto va a saber lo que significa eso?
¿El fabricante no sabe qué eso significa “fresquito por la noche”?
¿No sabe que significa que no me voy a pegar como un chicle al colchón?
¿No sabe lo que vende el fabricante?
La realidad es que la gente no sabe lo que vende.
Y por eso pierden ventas.
Y la solución es tan fácil como cambiar una frase.
Cambias una frase por otra.
Así de fácil.
Una frase no vende.
Otra sí.
Aprender a decir las palabras adecuadas siempre fue la clave para que el otro haga lo que tú quieres.
Siempre.
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Ey, Maik!

