
La primera escena de la increíble serie Better Call Saul es la siguiente:
El abogado Jimmy McGill (que a lo largo de la serie se irá convirtiendo en Saul Goodman) está defendiendo a tres chicos de 17 años que, según Jimmy, han hecho una simple novatada.
McGill empieza a apelar al jurado que lo que hicieron son cosas de chiquillos.
Novatadas que todo el mundo ha hecho. Que en el fondo no han hecho nada malo.
¿Quién no ha sido un gamberro alguna vez para sentirse poderoso cuando en realidad no lo es?
¿No es acaso la rebeldía un fuerte rasgo de personalidad que más tarde servirá para romper con las normas establecidas?
Nike rompió con las normas establecidas.
Apple rompió con las normas establecidas.
¿Tenemos que juzgarles a ellos también por ser “rebeldes” como estos chicos?
Jurado, lo que han hecho estos chicos son cosas de la edad. No hay que tenerlo en cuenta. Son de buena familia y en 2 meses todo esto estará olvidado.
(En realidad no sé si dice exactamente eso en la serie pero tú me entiendes)
Acaba el turno de defensa de Jimmy McGill y viene el abogado contrario.
Este, saca un vídeo donde se ve claramente y sin ningún miramiento cómo juegan con la cabeza muerta de una señora dentro de la morgue.
Cómo se divierten con la cabeza.
Cómo imitan la voz de la señora muerta.
Cómo fingen follarse a la cabeza.
¿Reacción del jurado?
No más palabras, señoría. Estos chicos deben ser juzgados.
El bueno de Jimmy McGill suspira, sale de la sala sabiendo que tiene que dar un giro a su carrera y empieza una de las mejores series de la historia.
¿Moraleja de la historia?
A veces, no se trata de decir las palabras adecuadas.
A veces, solo se trata de dar el argumento más dramático posible.
Un copywriter es la misma profesión que un abogado.
Un copywriter es abogado defensor de un producto y tienes que saber sacar los argumentos más dramáticos, visuales y sensibles posibles.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

