
Hace unos meses tuve un accidente de coche y curiosamente iba a funeral.
Así que la primera frase que dije al llegar fue:
“¡Casi hacemos un 2×1 en ataúdes!”
Cuando era más chaval y conocía a una chica decía frases estilo Broncano para romper el hielo :
– ¿Naciste natural o por cesárea?
– ¿Qué tipo de agua te gusta más?
– Si tuvieras que elegir entre comerte tu propio vómit…
Cosas de críos.
Una muy buena que me pasó fue esta:
Vi a una chica en una discoteca.
Los dos nos mirábamos.
Había tensión. Nadie habló pero los dos nos acercamos.
Nos pusimos el uno enfrente al otro.
La música sonaba narcótica.
Era Granada. Sol y sombra.
La Alhambra de fondo y la luna acompañando.
Imagínate la estampa.
La noche, ron cola, la Alhambra, la luna. Era algo impresionante.
Cada vez estábamos más cerca.
Duende, brillo, eléctrica mirada.
Y un poco más cerca.
Cada vez los ojos se miraban más, más intenso, más fuerte, más tensión, los labios ya se empezaban a entreabrir para abalanzarse el uno sobre el otro…
Y a mí no se me ocurre otra cosa que decir en ese momento de tensión, pasión y magia.
¿Y ahora qué se supone que tengo que hacer?
El arte de empezar una frase con buen pie es eso, un arte.
El arte de callar y no decir lo que no toca, aún más arte.
En una carta de ventas es especialmente importante saber cómo empezar lo primero que dices.
Mucha gente empieza con frases obvias donde todo el mundo conoce la información.
Frases como…
¿Sabías que correr es bueno para tu salud? ¡Sí! Mira este estudio.
O…
Hoy en día mucha gente es adicta a los móviles. Por eso…
Ah, ¿sí? Gracias por la información. No tenía ni idea.
Como dijo el clásico copywriter J. George Frederick
“La frase de apertura en una carta de ventas ES la carta de ventas. Si esas palabras no dicen nada, no hay concentración o filantropía que pueda hacer que una persona siga leyendo”.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Jaro Maikel.

