
Si hay un motivo porque me especialicé en “copywriting para lanzamientos” (aunque en realidad me especialicé en copywriting a secas, pero bueno) es porque ahí había más dinero que en otro lado.
Miraba la balanza de la sapiencia y pensaba:
– ¿Hacer artículos me renta? No, no me renta. Necesito muchos clientes o mucha organización para subcontratar. Yo no querer.
– ¿Hacer páginas home o sobre mís me renta? Podría, pero no veo el efecto inmediato. Yo no gustar.
– ¿Hacer cartas de venta me renta? Me renta, pero es difícil encontrar al cliente adecuado que sepa lo que cuesta de verdad y tenga el producto validado para que funcione bien.
– ¿Hacer email marketing me renta? Me puede rentar, pero similar al cliente de la carta de ventas.
Lo que sí que veía es que los lanzamientos (webinar, product launch y otros) era lo que más rentaba.
¿Por qué?
Porque si hacías las cosas medio bien el cliente ganaba mucho y a ti te pagaban bien.
A mejor le iba a él, mejor te iba a ti.
Pero no solo eso.
Sino que cuando ves el efecto de tu trabajo de forma inmediata todas las inseguridades, síndromes del impostor y demás pájaras mentales se te esfuman en cero coma.
Un momento atrás “no soy suficiente”.
Un momento después tienes confianza, satisfacción y realización porque ves el efecto instantáneo de tu trabajo.
Por esa razón, si eres copywriter siempre recomendaré tirar por ahí: porque hay negocio.
No sé, a mi me parece que tiene lógica. Quizá es que me he fumado 3 de los grandes y tengo la cabeza algo nublada, pero diría que tiene lógica.
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El Migui.

