
Ayer iba a enviar un correo como hago casi todos los días.
Pero justo cuando lo iba a enviar tuve un accidente de coche.
¿Mejor parte?
¡Estaba parado!
¿Cómo?
Estaba con la puerta del coche abierta.
Puerta que miraba a la carretera.
Y en eso que un tipo sube a toda hostia por la calle, no calculó bien y con el retrovisor me reventó la puerta.
Entonces estuve 2 horas entre policía y papeleos.
¿Y después?
La ironía de ayer y la razón de por qué no envíe un correo es que me pasó todo esto justo antes de ir a un entierro.
Como dije a los asistentes allí presentes:
¡Casi hacemos un 2×1 en ataúdes!
Literalmente ayer casi me matan.
Literalmente.
Esto no es ninguna broma, ayer casi me matan.
Pero no tengo ni un rasguño.
Diosito me dio otra oportunidad.
Y lo que podría haber sido tragedia rápido se convirtió en comedia para escribir el email de hoy.
Como dice mi copywriter favorito, Matt Furey:
Nunca le pasa nada malo a un copywriter.
¿Es decir? No dramatices, siempre puedes contar una buena historia.
Cuando escribo emails siempre trato de aceptar lo que me ha ocurrido, no dramatizar y enfocarlo de tal modo que te rías.
Quizá lo logro, quizá no.
Pero busco ese entretenimiento para que te aleje por 3, 4 o 5 minutos de la rutina del día a día.
Que leer este email sea como un Kit Kat.
Lo primero que busco es eso, siempre.
Aceptar las situaciones, fluir con ellas y luego contártelo en el email de una forma entretenida, que aprendas y si te interesa lo que cuento, compres.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Maik Vàzkosky.

