
Las tres cosas más difíciles que he hecho en mi vida han sido:
Emprender.
Educar a mis hijos.
Dejarme los porros.
Sí, el último es poco épico pero salir de aquel resfriado eterno fue el inicio de muchas cosas.
Pero como dijo Homer Simpson:
“Hijo, empieza a fumar para un día poder dejarlo y enorgullecerte de ello”.
Dentro de las 3 cosas lo más difícil es sin duda criar a mis hijos.
Pienso mucho en cómo hacerlo.
Pero también creo que no servirá de mucho.
O sea, decirles cosas como “no hagas eso porque pasa X”, ¿funcionará?
¿Hice yo caso a mi madre? Por suerte en muchas cosas no.
¿Mi experiencia les servirá de algo?
Pues de algo, supongo que sí.
Pero la realidad de las cosas es…
¿Quién aprende de la experiencia ajena?
Nadie.
¿De qué sirven frases de “yo he pasado por ahí y por ahí no vayas”?
De nada.
¿De qué sirve decir “es el curso que a mi me hubiera gustado recibir cuando empecé” si cada uno parte de un sitio diferente?
Es difícil aprender de la experiencia ajena.
Todo el mundo piensa que no tendrá que pasar por esa agonía que otros pasaron aun haciendo lo mismo que ellos van a hacer.
Todo el mundo aprende con su experiencia.
Y desarrollar tu propia experiencia, experimentarlo en carne y hueso, sentir que lo hiciste y pasó otra cosa diferente no tiene precio.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
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