
Me he comprado una cámarita y tal. De “stremear”.
Bueno, no sé si de stremear lo que sé es que es un webcam de siempre que vale 4 veces más.
El caso es que si te has comprado alguna es un puto jaleo escoger cuál de ellas comprar.
No solo porque usen características en lugar de beneficios.
(¿Por qué no me explicas qué significa que tenga 40FPS, maldito hijo de perra?)
Pero quizá el mayor problema es que se ven todas iguales.
Literalmente en el rango de 50€-90€ no hay diferencia entre unas y otras.
Ni el copy, ni el horrible diseño, ni nada.
Todas iguales.
Sin embargo, tu capitán Maik escogió una.
Vi el video de un chaval configurando la cámara Blabla47THC para que quedara como un “pro” y me convenció.
No sé si quedaba como un “pro” pero al menos no le quedaba la cara blanco-enfermo como a mí.
Así que compré esa cámara.
La Blabla47THC.
Pero, ¿qué pasó por mi enorme cabeza para que me decantara por esa y no por otra?
¿Qué principio psicológico está detrás de mi decisión?
No había bonus, no había descuentos, no había marca, ni afiliación de ese chaval con Amazon.
Entonces, ¿por qué compré?
Lo que había es uno de los principios más fuertes de compra y, encima, más sencillos de aplicar por cualquiera.
Tanto por la señora del 5º que limpia como el que vende fruta podrían vender más si hicieran eso.
El principio psicológico es tan bueno y tonto y oculto y obvio y de retrasado mental que ni me di cuenta de lo que estaba pasando y de repente tenía al de Amazon picando a la puerta.
Una genialidad.
Ni me di cuenta.
Y eso que a partir de la página 110 del Método Vàzkosky hablo en profundidad de ese punto.
Y es añadir ese elemento y las ventas se pueden disparar.
Sin rebajas.
Sin bonus.
Sin marca.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

