
Una idea rápida y sencilla que te relajará más que uno de los grandes bien cargaditos de hierbajos:
No te fijes en la tasa de conversión de la gente. No te fijes en cuánto factura X.
¿Qué más da?
Tú no eres ellos. No tienes su lista, producto, habilidad o posicionamiento.
No debería importarte la tasa de conversión de nadie porque tú no eres esa gente. Solo debería importarte la tuya. Esto me recordó a una frase de Bob Stone (pionero del marketing directo) que dice:
«Es más fácil aumentar el dinero promedio de un pedido que aumentar el porcentaje de conversión»
Totalmente de acuerdo.
La gran mayoría de copywriters, marketers y empresas se obsesionan con mejorar continuamente la tasa de conversión pasando por alto todas las otras formas de llegar al mismo objetivo: obtener el máximo beneficio.
El copywriting ayuda a mejorar la tasa de conversión, pero no es muy inteligente fijarse solo en eso.
Es un mito.
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Miguel Vz.

