
El domingo viajaba de Elche a Asturias en coche.
Son 8 horas, métele 9 h entre paradas y demás.
Cuando el domingo me levanto estoy vomitando como si la noche anterior me hubiera metido tres de keta.
Pero no hubo keta, ni koka, ni peta.
Lo único que hubo fueron cenas copiosas y casposas jartándonos a todo lo que había y más.
El caso es que la noche del domingo me he levantando vomitando, me acuesto de nuevo, vuelvo a vomitar y lo único que pienso es que en tres horas tengo que coger el coche para ir al paraíso en la tierra pero con el infierno en mi pecho.
Subo al coche, cierro la puerta, empieza el viaje, la niña duerme, yo lo intento también, pero el viaje de Elche a Albacete es infernal entre la curva y el traqueteo.
Solo dura hora y media y lo único que pienso es que me quedan 8 más.
Dios.
Paramos en Albacete. Es rápido. Ya sabes, Albacete caga y vete.
Siguiendo con el refranero yo me encuentro como el orto en mitad del coche, en mitad de la carretera, en mitad de la nada.
Coche, que no he comentado hasta el momento, iba hasta arriba de regalos, MáS CoMidAa, y no sé qué cuántas cosas más.
Me siento como en una lata de sardinas de 6, pero con 12.
El viaje sigue.
Ahora llueve y sigue lloviendo. Niebla, tráfico y llegamos a Madrid.
Pasamos Madrid.
Por fin duermo y tengo pesadillas. Elche, mi casa, el pasado, el futuro, mi infancia, adónde voy en la vida, la muerte, el amor, mi hija, mi mujer, delirios de grandeza, el futuro, Putín y su botón rojo, la inflación, la IA, aquella morena que vi aquel día…
Sigo durmiendo y delirando.
Llegamos a León, sigue lloviendo como si el cielo estuviera poseído por Poseidón.
Paramos a comer algo.
Porque a todo esto, yo no comí nada. Cualquier cosa la potaba.
Entonces llueve, bajo del coche, piso un charco, me mojo la zapatilla entera y me calo todo el calcetín.
Las últimas horas hasta mi destino iban a ser divertidas:
Malo de la barriga, mareado, con fiebre, con alucinaciones y ahora iba una ronda de resfriado por pies congelados.
Por fin llegamos a Asturias. Llego con fiebre, me acuesto y prácticamente me levanto ahora que te escribo.
Sí, este es un mensaje de “El Migui”.
“Migui” que soy yo, Miguel Vázquez. Pero que me hago llamar de 1.000 maneras diferentes vete tú a saber por qué.
Y el mensaje que quiero decir, transmitir y comunicar es que estoy de vuelta.
A partir de hoy y como siempre enviaré un email al día hablando sobre copywriting, email marketing y blablablá.
Quizá algún día falle, pero hasta Maradona acabó en la droga.
Cada día un correo. De momento es el único canal de marketing que uso.
Quizá el día de mañana amplíe repertorio.
¿Alguna novedad que quiera mencionar?
Nada, poca cosa, lo de siempre, ya sabes, nu sé…bueno sí.
Este año es el año más ambicioso hasta la fecha.
Lo que significa que habrá proyectos nunca antes vistos por aquí.
Hasta ahí puedo leer.
Que empiecen los juegos del hambre.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.

