
Una anécdota breve:
Una clienta me compró La Triple Romana (estrategia de email marketing) y siguió todos los pasos al dedillo:
– Primero esto.
– Luego lo otro.
– Finalmente aquello.
¿Resultado? Mejor no hablar de eso.
Comprobé emails, ejecución, cómo había hecho esto y lo otro.
Miré la carta de ventas. Bien escrita, tenía ritmo y era graciosa pero sin pasarse.
Un buen trabajo.
¿Por qué aún siguiendo todo paso a paso no había funcionado?
Finalmente me fijé en la oferta.
Vale, ya lo entiendo.
Era una mala oferta, sencillamente.
Diré varios facts en el soleado día de hoy:
- No se puede vender hielo a los esquimales.
- El copy no se escribe.
- No por poner un precio bajo es una “buena oferta”. De hecho, muchas veces es al revés.
- Tampoco por poner un precio alto “porque sí” es buena propuesta. No te equivoques.
- Es un mito que haya que tener “buenas ideas”. Lo que hay que tener son buenas soluciones a problemas. Es decir, propuestas.
- Todo empieza por el qué vas a vender, después va el cómo lo vendes.
- Si crees que un gran copy va a salvar una mala oferta estás fumando porros con una hierba prohibida hasta en Jaimaica.
- Si no empiezas por la oferta hacer estrategias de marketing (sea la que sea) es una pérdida de tiempo, dinero y una ganancia de frustración y rabia.
La gran mayoría no sabe hacer ofertas. O no son atractivas, o no dan casi rentabilidad, o son poco creíbles, o lo que sea.
Por no hablar de que luego hay que vender esas propuestas.
Ya sabes, “el feo liga más por labia que el guapo por belleza”, y todo hay que venderlo.
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El Migui.

