
En la publicidad hay un exceso de diseño.
Por ejemplo, hace poco vi el típico cartel que anuncia algo pero no sabes qué anuncia.
Las letras van por un lado, la imagen es un acertijo y que parezca bonito, inteligente o creativo era el objetivo de esa publicidad.
Si lees algo y no se entiende, está mal.
Además parece que no saben que a más diseño, más anuncio parece, menos se lee.
La legibilidad es un factor de muchas cosas:
- Vocabulario.
- Longitud de párrafos y líneas.
- La organización de la información.
- Negritas y destacados.
- Cómo está presentada la promesa.
- Cómo de atractivo es de un solo vistazo.
La apariencia “cosmética” de un anuncio (ej, cartas de venta) es tan importante como el copy y debería estar controlado por el copywriter, no por el diseñador gráfico.
De hecho, no falla.
Cada vez que un diseñador gráfico se salta el diseño del copywriter el proyecto sale perjudicado porque éste no enfatiza lo que tiene que enfatizar para el objetivo.
Porque uno piensa que el objetivo es que quede “bonito”, “profesional”, “artístico” o “diferente”.
El otro sabe que el objetivo es convencer, persuadir, convertir, vender.
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Miggiri.

