
“¿Cuál es la promesa de internet?”
O sea, ¿por qué estoy en internet y no estoy en una esquina repartiendo flyers?
¿Por qué no hago televisión, radio o prensa?
¿Por qué? O sea, sé porque estoy en internet y no en ningún otro lado. Internet es la hostia. ¿Pero qué significa que internet sea “la hostia”?
A veces hay que pensar con dos pasos hacia atrás para tener algo de oxígeno y perspectiva. Uno (yo, tú y aquel de más allá) está en internet ganándose la vida porque internet tiene una promesa muy clara. Una promesa que no es de nadie. No tiene propiedad. No tiene dueño por más que haya gente que se quiera apropiar de esa promesa y por más que allá gente que la desacredite. Esta promesa no viene de nadie en concreto. Es internet quien la da. Como si fuera un ente remoto. Concretamente es la tecnología de internet quien la otorga. La promesa y el hecho de que internet sea “la hostia” es la siguiente:
Puedes ganar mucho trabajando poco porque el alcance es casi ilimitado.
Voy a volver a repetirlo porque sé que ahora las personas tenemos déficit de atención por los móviles y las pajas y nos cuesta entender conceptos simples:
Puedes llegar a mucha gente con un coste ridículamente barato, ganar mucho y si quieres, trabajar poco.
Esa es la promesa de internet. Si vendes información, además, la promesa se multiplica. Pero esta promesa, como digo, no es de nadie en concreto. Internet la da. Sin más. Pero a veces hay que recordar (por aquello de abrir la mente e ir más allá de nuestros pensamientos diarios, rutinarios y predecibles) que la promesa es esa. Que, en el fondo, no tiene sentido -ya que estás en internet- conformarte con menos.
¿Por qué no intentar cumplir la promesa?
¿Por qué no buscar ganar más de lo que lo haces si la puerta está ahí?
¿Por qué no cruzarla?
¿Por qué no?
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguinamuno.

