
Cuando nació Deva vimos una serie: Better Call Saul. Los más antiguos de esta lista se acordarán de emails épicos hablando de las divertidas jugarretas de Jimmy McGill (que a lo largo de la serie se convertirá en Saul Goodman)
Y ahora que ha nacido Iker estamos volviendo a verla como si fuera una especie de tradición.
¿Otro hijo? Venga, a volver a verla.
Creo que es la primera vez que hago una cosa así. Mi mente solo jadea pidiendo cosas ¡nuevas, nuevas! pero aquí es diferente.
De verdad, es una de las mejores series de la historia solo por detrás de Aquí no hay quien viva (y no ese mierdón de La que se avecina) y Los Serrano.
Si quieres ver a alguien que aplica magistralmente la persuasión es tu serie.
Toda está llena de detalles, de matices psicológicos, de trampas y de giros que si sabes ver bien podrás aplicar a ti mismo.
Solo hay que estar atento.
Por ejemplo, en la temporada 1 Jimmy McGill contrata a un cámara para hacer un anuncio. Pero justo en el momento en que está grabando se ve cómo alguien tiene un accidente.
¿Qué hace Jimmy? Deja el anuncio y va corriendo a socorrerle.
La salvación queda grabada y al día siguiente es portada en el periódico local.
En realidad, esa “salvada” era el anuncio ya que todo estaba pactado.
Así es el bueno de Jimmy McGill. De verdad, una obra de arte.
Netflix no me paga por escribir este correo pero además de entretenerte, aprendes.
Fin del email.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

