
El otro día hablando de todo y nada en una cena surgió el tema de por qué en el colegio dábamos poesía.
O sea, por qué se estudia que un soneto tiene que tener 14 sílabas (¡sí o sí, sino no es un soneto!), una redondilla tiene versos octosílabos o una lira tiene 7 sílabas con rima ABabB.
¿Por qué se estudiará algo tan, tan específico? ¿Qué sentido tiene?
Es irrelevante incluso para el que quiere ser poeta.
Para el que quiera ser poeta será mucho más interesante saber a quién leer y por qué esos poemas tuvieron relevancia.
Pero, ¿la técnica exacta a modo de cirujano?
Es una anécdota histórica.
Es un dato que no hace falta ni estudiarlo ya que, ¿para qué?
En el momento en que alguien quiera hacer un poema de ese estilo simplemente sacará su chuleta y verá “ah, vale. Tiene que tener sí o sí esto. Ok”
En el colegio, instituto u universidad se dan cosas irrelevantes.
Esa es la palabra: irrelevantes.
Irrelevantes para que el día de mañana esa información te sirva de algo.
Ahora como formador me doy mucho más cuenta de esa palabra.
Siempre me pregunto, ¿esto es relevante o irrelevante?
¿Sirve de algo esta información para alguien?
Si sirve, la gente seguirá comprando.
Si no sirve, la gente me dejará de comprar.
Es la democracia en su estado más puro.
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Miguiyagui’s.
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