
Ayer estaba con mi colega Bru’s enchufándonos tres lonchas de las grandes.
Eran las 9 de la noche y el calor en Elche aún es espectacular.
Imagínate la escena:
Calor. Verano. Mediterráneo. Tres de las grandes y un sonido de chicharra que aplasta a cualquier festival.
Dios, ¡cómo suenan las putas chicharras!, le digo al Bru’s.
¿Sabes por qué cantan así?, me dice. Se tiran un año bajo tierra, son como una larva, y cuando salen al exterior no cantan, sino que gritan porque se están muriendo.
Hoy es el último día que vivirán. Suenan así porque las putas chicharras están agonizando. Es un grito de socorro porque hoy pasarán a mejor vida. Bueno, o eso creo, me dice el Bru’s.
He tenido que buscar la información para escribir este email y en realidad no es así.
Las chicharras cantan para su defensa y para aparearse. Aparte, a más calor, más cantan.
¿Por qué empiezo el email por aquí hoy?
En todos los sectores hay historias falsas que suenan a verdad.
Por ejemplo, en el mundo del fitness aún se piensa que hay que comer 5 veces al día.
En la gastronomía que solo puedes hacer platos ricos si te gastas mucho dinero en el producto.
En el copywriting que tienes que ser creativo o tener mucho talento natural para escribir.
En el de las ventas, lo mismo. Tienes que venir sabido de casa.
En el mundo bursátil que si ganas es suerte.
Cualquier sector está plagado de historias falsas que se creen como verdad.
Y se creen como verdad porque parecen verdad.
Es más, me gusta mucho más la historia de la chicharra del Bru’s que la original pero eso me aleja de la verdad.
Y cualquiera que venda sabe que tiene que buscar la verdad de su producto, y romper los mitos y las historias falsas que están alrededor de él.
Los mitos y las historias falsas son objeciones para no comprar.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.

