
Uno de los mayores problemas que tenemos en lo que sea es que desconocemos lo que no sabemos.
Por ejemplo, hay gente que no hace marketing porque piensa que ya “se huele”.
O que enviar muchos emails “cansa”.
O que si envías emails con historias “además de oler también cansa”
O que no hacen publicidad porque “ya no funcionan”.
La objeción nunca está ahí fuera, está en nosotros.
Somos nosotros quienes nos ponemos la zancadilla constantemente y luego buscamos culpables.
¡Fue la competencia!
¡Fue mi pánico con la tecnología!
¡Fue que la gente no tiene dinero!
Bullshit.
En las crisis hay quien llora y quien vende pañuelos.
Las objeciones están en nosotros y muchas veces se pueden convertir en ideas tan rígidas que nos impiden avanzar.
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Miguilosky.

