
Cuando alguien se pone a vender en los emails lo puede hacer con dos actitudes:
– De tensión
– De pasotismo.
En la primera actitud quieres vender, necesitas vender.
Has creado un servicio, una formación, un yo qué cojones sé pero lo que está claro es que el dedo del otro se tiene que deslizar hasta el botón de compra.
Es necesario. Tiene que ocurrir. Tiene que pasar.
La tensión va aumentando en cada correo que escribes. Cuanto más tensión, más se divisa la necesidad, menos vendes y más te cuestionas todo.
«¿La lista, el copy, la oferta, la gente que está gilipollas, no caigo bien, por qué no vendo?»- Te puedes preguntar.
La autoestima y el corazón se caen como una pelota de hierro cae al suelo.
Por otro lado, puedes escribir los correos siendo pasota.
Sin forma, sin sentido, cuentas una historia ramdom porque había que contar algo, porque todas las historias funcionan, dices lo que has comido hoy, lo que hizo tu hija que te hizo tanta gracia…
Pero a quién queremos engañar, eso no le interesa a nadie.
Eso no va al quid de la cuestión, eso no vende.
Cuando escribes los correos de venta de un lanzamiento (de cualquier tipo en realidad) no puedes hacerlo con ninguno de estos 2 enfoques.
No sé cuántos correos de este tipo he escrito, pero muchos.
Y al inicio los escribía así pero no funcionaban, no vendían.
¿Solución?
Con el tiempo desarrollé un mini sistema de 3 pasos (no tiene nada que ver con dividir el email en introducción, nudo y desenlace) inspirado en unas enseñanzas de Clayton Makeapece (fue el copywriter mejor pagado del mundo) para hacer este tipo de correos.
De esta manera ni me quedaban con necesidad ni me quedan con tan poca necesidad que o soy gilipollas o me quedan igual de flojos como cuando le das la mano a alguien y la tiene como un salmón.
Con este sistema mis correos iban al cuello, al grano, al punto.
Y tienen que ir así porque con estos emails puedes salvar el lanzamiento aunque no hayas hecho un buen directo.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguelo.

