
Cuando la gente se hace mayor se repite como un plato de tortos con chorizo.
Por ejemplo:
Mi abuelo me contaba siempre esta historia:
Montó un puesto de sopa clandestino, esa sopa “envenenó” a medio Elche y después de denuncias de gente con la cara amarilla la policía fue detrás de él corriendo hasta atrapar al “sopero mágico”. Esa sopa que sabías cómo te la tomabas pero no cómo acababas.
Me contaba una y otra vez cómo fue a la cárcel durante 12 días, lo que hizo allí, a quién conoció, lo poco que le sirvió esa experiencia y tal y cual.
Me repetía una y otra vez la historia y yo estaba embobado escuchándola en bucle.
Me narraba toda la historia sin saltarse nunca ninguna parte porque así tenía el efecto de embobamiento que tanto gusta.
Porque si no me contaba toda la historia, no tenía efecto.
Posiblemente uno de los mayores errores que cometí en el 2021 fue no contar toda la historia en determinados momentos de venta.
Pensaba que “ya se lo sabían” “que ya lo conocían” “que me llevaban siguiendo tiempo” y no contaba la historia completa, no estaba la combi completa.
¿Resultado? Menos resultado, obvius.
Esto le pasa a mucha gente que dice “no, no voy a enviar esta carta de 22 páginas o no, no voy a decirle todo el pitch de nuevo a esta gente”
Error, hay que contar la historia completa una y otra vez porque de lo contrario no tiene efecto.
Tienes que buscar el embobamiento.
El entretenimiento.
Meter a la gente en tu película.
A fin de cuentas, nadie escucha a nadie y nadie se acuerda de lo que dijiste ayer.
Cuando vayas a hacer una presentación, hazla completa.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
¡Maik!

