
Hace tiempo escribí el siguiente correo.
Decía así:
Un hombre quería hacerse rico y compró 300.000 cajas de cartón pensando que todo el mundo las necesitaba. Decía: ¡tengo cajas de cartón, tengo cajas de cartón!.
Miraba su almacén y solo veía cajas. Se daba una vuelta por su barrio y cuando volvía allí estaban las cajas. Solo pensaba en aquellas putas cajas.
Que no se iban, que no se vendían.
Casi se arruina.
Pero un día habiendo perdido la esperanza se la jugó. Cambió todo el enfoque del mensaje para vender esas cajas. Pensó, ¿pero quién cojones compra cajas así sin más?
Decidió que ya no vendería cajas, sino la salvación de los árboles.
No permitas que talen más árboles, alquila cajas. – Empezó a decir.
De esta manera la gente compra un movimiento, una ideología, una forma de salvar al mundo y a su conciencia. De repente vendía mucho más que cajas.
¿Moraleja de esta feliz historia? Multimillonario.
Tal es el poder del copywriting que cambiando el mensaje, cambia todo.
La gran mayoría de la gente vende cajas en lugar de vender lo que la gente quiere comprar.
Sin lugar a dudas es el error nº1 (y más fácil de cometer) cuando se trata de vender.
Hecho mal este punto, hecho mal todo.
Del mismo modo que unos malos preliminares ya te indican cómo irá la fiesta.
De hecho, es que el trabajo de un copywriter es precisamente ese:
Ver que no se venden cajas, sino la salvación del planeta.
Que no se compra un marco de fotos sino un recuerdo para siempre y todo ese rollo.
Sin embargo aunque todo el mundo se sepa esta teoría poca gente sabe aplicarlo.
Y a más teoría saben, menos y peor aplican.
Es la moraleja del conocimiento. Que cuanto más, menos.
No sé por qué, la verdad.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

