
Ia, ia…oooooooooooooooooooo.
Ayer por la noche (como cada noche) me tocó un festín de cuentos y canciones.
Mis dos nenos esperaban como leones hambrientos su filete de cánticos infantiles.
- En la granja de Pepito.
- La vaca lola.
- El baile del gorila.
- Don Melitón…etc.
Una canción detrás de otra.
Y luego, un cuento detrás de otro.
El sistema es el siguiente:
Primero cantamos las canciones para que salten, canten y jueguen y…
…se agoten.
Y luego, sobre todo a Deva (el pequeñón aún es muy pequeñón) leemos cuentos.
Es importante que llegue al cuento porque este será la que la duerma finalmente.
Ocurre algo en el cuento.
Tengo que estar dirigiéndole la atención constantemente para que no se despiste.
O sea, quiero que entre dentro del cuento, que se zambulla en el cuento.
Y quiero que entre porque el cuento hará de somnífero.
Pero la muy jodida se despista con una mosca.
Bueno, que no pase una mosca cerca por Dios porque entonces dirá…
¡Me da miedo, me da miedo!
O preguntará…
¿La mosca pica?
No, Deva. Lo que pican son los mosquitos. No las moscas.
O sea, una mosca es algo que la despistaría muchísimo si apareciera.
Así que si una mosca la despista una barbaridad, qué no la despista.
Un pequeño ruido llama su atención.
¿Qué es eso, papi?
El móvil que ha sonado.
Y también se despista mucho con las luces y las sombras.
Es más, desde que sabe que se pueden hacer formas con los dedos en las sombras esto es una gran fuente de despiste.
Por eso quiero que se meta en el cuento.
Que sea el cuento lo que le mantenga la atención para dormirse.
Y dormirse, es el objetivo.
Estaba pensando en esta situación (la frágil atención de los niños) para ver si podía escribir el correo sobre ello.
Y sí, puedo. Porque la realidad es que nuestra atención no es mucho mejor que la de un niño.
De verdad que no.
Si lo fuera, la gran mayoría de la gente acabaría la gran mayoría de cosas que se propone.
O la gran mayoría alcanzarían niveles de trabajo tan altos que les pagarían mucho por ese trabajo.
Pero casi nadie tiene la capacidad de concentrarse durante el tiempo suficiente para lograr lo que se ha propuesto.
Por eso, estar atentos, saber concentrarse, no perder el interés ni despistarte es una habilidad increíblemente rentable en el mundo de hoy lleno de distracciones.
Es un valor añadido sin lugar a dudas.
Sin esto bien, todo el castillo se desmorona.
Y si te lo preguntas, sí.
El siguiente boletín de la suscripción mensual va sobre este tema.
De hecho, se llama…
Cómo invocar al flow, al suaj y al dembow cuando estás frente a una pantalla con 10 millones de distracciones
Y es interesante que haga este contenido porque tengo TDAH tipo inatento.
O sea, es como si un manco te hablara de cómo dar la mano.
Pero el punto es que incluso con mi TDAH consigo (con lo que cuento ahí) enfocarme de tal manera en las tareas que tengo que hacer que saco trabajo adelante como si no hubiera un mañana.
- He escrito otros 5 libro-cursos.
- Y tengo muchas más ideas de contenido que sacar. Pero muchísimas más ideas.
Así que si yo puedo, ¿cómo no vas a poder hacerlo tú?
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
P.D: cómo entrar en flow y trabajar con foco frente a una pantalla con 10 millones de distracciones lo vimos en Los Miguiyagui’s, mi newsletter de copywriting en papel. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

