
Cuando Zeus quiso condenar a Sísifo por haber engañado a los dioses pensó una serie de castigos.
Valoró entre:
- Condenarlo a las profundidades del Hades.
- Atarlo a una rueda en llamas que girara eternamente.
- Ser constantemente perseguido por las Erinias (Furias), sin posibilidad de escape, atormentado por sus crímenes y engaños.
- Ser asignado como guardián de las puertas del Hades, tratando de impedir que las almas escapen, pero siempre fallando, lo que le causa frustración eterna.
- Visiones de su ciudad en ruinas sabiendo que no puede hacer nada para salvarla.
Pero de entre todos los posibles castigos escogió el del absurdo más cruel.
Subir cada día una gran roca por una empinada colina y que esta cayera inmediatamente en el momento en que alcanzara la cima.
De esta manera Zeus se vengaría ya que para Sísifo ¿qué sentido tendría su trabajo y su vida? ¿Para qué hacía todo aquello? ¿Cuál era el propósito? ¿Dónde iba a parar todo aquel sin sentido?
La gente que más vive en el mito de sísifo son los funcionarios.
Pero los segundos que más intensamente pueden vivir esto son su polo opuesto: los emprendedores.
Mucha gente vive en el mito de Sísifo sin saberlo.
Se levantan, trabajan muy duro, van a reuniones, cogen tarjetas, envían emails, ocupan mucho su tiempo pero al acabar el día todo se desmorona y vuelta a empezar al día siguiente sin vísperas de que nada cambie.
Esta rutina estresante, agobiante y ansiosa hace que no se piense más allá de rodar la roca hacia lo alto de la cima para que caiga irremediablemente al llagar a la cima.
No hay especio mental, no hay lugar para pararse y pensar “oye, ¿cuál es el fin de todo esto?”
Sin embargo, a diferencia de los funcionarios (me refiero a ese perfil que está en salas de espera “controlando” la sala pero lo único que hace es esperar que él/ella se jubile) el emprendedor tiene escapatoria.
Puede dar un paso atrás, tener perspectiva, dirigir su vida si se toma el tiempo suficiente para pensar qué hacer con su vida.
Tiempo. Oh. Tiempo que seguramente no tenga porque “¡tiene mucho que hacer!”
Bien.
Lo primero para gestionar el tiempo es pensar:
¿Hacía dónde voy con lo que estoy haciendo hoy?
¿Cuál es el fin?
¿Qué objetivos tengo?
Si sigo así 5 años más, ¿estoy dónde me gustaría estar?
Ganar más en menos está muy bien, pero primero tienes que hacerte las preguntas adecuadas.
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Miguiyagui’s.
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