
Desde que dejé mi trabajo mi vida es tranquila. Me levanto por la mañana temprano pero sin prisa.
Bajo al perro. Corre Blessing. Ve a por la pelota, chico.
Y voy hasta la panadería caminando descalzo por la playa.
Además, me gusta saludar a los viejos que pasean sus panzotas por la arena.
Ojalá algún día tenga una así.
Y nada más. La vida sigue tranquila. Paseo al perro. Le doy un beso a mi mujer. Bajamos a la playa. Cena por la noche.
¿Trabajo? También, claro. Pero llega un momento que todo cambia cuando consigues confianza.
En ese momento, te relajas. Ya no hay más presión de tengo que. En ese momento cobras más caro, sabes cómo hacer más dinero, sabes cómo ayudar a la gente…sencillamente sabes.
Y cuando sabes, te relajas. Y cuando te relajas te permites saludar a los viejos y a sus panzas.
Pero cuando llega ese momento en que sabes, te relajas.
Y cuando te relajas ya sabes lo que pasa.
Saludas a los viejos con sus panzas por la playa…
Vas descalzo por la arena…
Ya sabes.
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Migui.

