
El otro día hablando con Euge Oller (una de las personas que más saben de creación de contenido en habla hispana, y por lo tanto, del mundo con 1,3 millones de seguidores solo en YouTube) me comentaba que de alguna manera admiraba a la gente que empezaba de cero y sin marca personal.
Me decía que veía difícil que la gente se ganara la vida así. Que la gente que lo hace viene super curtida.
Yo le decía:
Es que realmente la virtud del copywriting es que puedes vender sin marca, sin redes sociales, sin testimonios, sin credenciales, sin avales, sin padrinos, sin [añade cualquier cosa que se te ocurra que te hayan dicho que necesitas para vender]
El gran, gran beneficio del copywriting es que eres completamente independiente y autosuficiente.
Con un puñado de suscriptores y algo que vender en una carta de ventas puedes conseguir tus primeros 1.000€ online.
Solo por pura destreza letrística.
Solo por ser primorosamente bueno con las palabras.
Saber escribir cartas de ventas (o sea, saber copywriting) es una de esas cosas tontas que uno puede aprender y que le serán útiles el resto de su vida.
Si no mírame a mí:
Cada uno de mis emails desemboca en una carta de ventas.
Tú deberías hacer lo mismo.
Vendo lo que hago. Ni más ni menos.
Me da pereza decir que mis cartas de venta han hecho miles de euros, así que diré que gané hace unos meses el premio Gary Halbert a la mejor carta de ventas.
Sí, puede que no tenga gran relevancia.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
P.D: cómo hacer cartas de venta (la que ganó el premio Gary Halbert incluida) lo enseño en el Método Vàzkosky, mi curso de copywriting. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

