
Toni Segarra (el mejor publicista del siglo XX) dice lo siguiente:
¿Por qué a nadie le gusta la publicidad?
Porque la comunicación es anticuada, aburrida, no entretiene, no divierte.
Siempre repite los mismos esquemas, de la misma forma.
Si no, mira un ejemplo.
El mejor producto del mundo: La Iglesia Católica.
Tiene el mayor de los beneficios: la vida eterna.
El mejor precio: es gratis
Tiene el mejor logo: la cruz.
Posee el mejor manual de instrucciones: La Biblia.
Existen delegaciones por todo el mundo: iglesias.
Y ahora, contesta sinceramente:
¿Tú lo has comprado?
Entonces, si el producto es tan maravilloso, ¿por qué no lo has comprado?
Falla la comunicación.
Es anticuada.
Repetitiva.
Repetitiva.
RepeTiTivA.
Incapaz de conectar con la gente.
El resultado es que el domingo buscas excusas para no ir a misa, o lo que es lo mismo, cambias de canal.
¿Por qué la gente ve la TV? Para divertirse, entretenerse.
Entonces ese, es el nuevo objetivo de la publicidad: divertir, entretener.
La publicidad debe parecerse mucho menos a publicidad y cada vez más al espectáculo.
El mundo está cambiando muy deprisa y la publicidad se tiene que adaptar aún más rápido a este cambio.
Por eso, no podemos seguir con los mismos mensajes anticuados y repetitivos.
Este es el futuro de la profesión.
Lo que fallan no son los productos, es la comunicación.
Poco más que decir ante el mayor genio del siglo XX de la publicidad española.
Casi siempre es tema de cómo se digan las cosas.
Y eso es aplicable tanto a productos como estrategias.
De hecho, mucha gente cree que lis wibinirs sin di vindihimis cuando es una de las mejores estrategias para vender que existen.
Sin embargo la gente no se da cuenta de que no es tema de la estrategia, sino del mensaje.
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Maikol.

