
Salvador Gaviota sobrevuela el aire junto a las demás gaviotas.
Si una gaviota se tira al mar, Salvador y el resto de las gaviotas se tiran al mar.
Salvador Gaviota y las otras gaviotas se influencian las unas a las otras.
Lo que hacen todas las gaviotas, lo hace Salvador Gaviota.
Salvador Gaviota va siempre detrás de todas las gaviotas haciendo lo que todas sin pensar.
Solo vuelan y si vuelan por algo será.
Qué buena vida la de Salvador Gaviota y el resto de gaviotas.
Pero un día Salvador Gaviota quiso algo más.
Se preguntó por qué no volaban más alto si tenía fuerza para hacerlo.
O por qué no iba a la ciudad en lugar de siempre al puerto.
O por qué volaban siempre por estas nubes y no por las nubes de más allá.
Salvador Gaviota quería más.
El resto de gaviotas hacían lo que todas sin pensar más ni más.
Ellas solo decían “qué raro este Salvador Gaviota que no se conforma con ser gaviota sino que quiere ser mucho más”
Claro, decía él. Es que yo soy Salvador Gaviota, no una gaviota más.
El problema de imitar al resto de personas es que no sabes lo que hacen en realidad.
Por ejemplo, ahora gran cantidad de gente usa el email marketing pero gran cantidad de gente no le saca el partido que en realidad tiene.
La razón es que son gaviotas y no se paran a pensar.
Y eso que los estudios dicen que si en una campaña usas Instagram, Wasap y el email será el email el que lleve más ventas.
Sin embargo mi experiencia con las decenas de negocios que veo no es esa.
De nuevo, ¿por qué? Porque son gaviotas y no se paran a pensar.
Solo imitan, emulan, sospechan, intuyen pero no saben cómo usar el email.
Pobres gaviotas…se piensan que es escribir historias y ya está.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Capitán.

