
El otro día hablé con mi amigo Dani “El Esponja”.
Alguno de aquí ya lo conocerá. Le pusimos ese nombre porque se bebía hasta el agua del inodoro.
Genio absoluto.
Él es abogado y quiere pasarse al lucrativo, inteligente y realizado espiritualmente mundo de los infoproductos.
En su vorágine de dudas me decía un montón de generalidades que dice cualquiera que está empezando:
“Porque Migui tío ahora tendré que ser el mejor o el primero o estar en redes sociales para hacer esto que quiero…”
Le decía no, Dani, no.
Ser el mejor es tener la mayor de las visibilidades.
Ser el primero no es garantía de nada. Ford inventó el coche pero no es la marca mejor valora de su sector.
Y no hay por qué tener redes sociales. Este es mi 4º año con la empresa y es ahora cuando estoy haciendo algo de redes sociales.
“¿Qué hay que hacer entonces?”, me pregunta.
Negocio, le dije.
Tienes que enfocarte en aquellas cosas que te dan negocio, dinero, caja, sangre para ti y tu empresa.
Enfócate en un canal que te dé dinero y aquí el email es inigualable. No tiene rival.
Pues bien.
La conversación sigue avanzando y le pongo otro ejemplo de cómo las redes sociales pueden ser una ilusión para crear negocio.
Atiende, tengo un video de casi 100K de vistas. ¿Sabes cuánto negocio me genera?
0€.
¿Sabes cuánto negocio me generaría 100.000 vistas de un email mío?
Por lo menos, por lo menos a 1€ por vista:
100.000€.
Esa es la diferencia entre unos canales y otros.
Las maravillas que se pueden hacer con el email son poco creíbles para el viandante que lleva El País en su mano y escucha La Sexta los viernes por la noche.
Es casi imposible de creer que se pueda generar lo que se genera y encima con muchísima menos gente.
A mí ya me iba bien con 1.000 personas en esta lista. Con 1.000 personas en RR.SS no te da ni para autónomos.
El caso es que con el email se pueden hacer virguerías y no es solo enviar un correo al día.
Un ejemplo que hice hace años:
Cuando la gente se suscribía a mi lista de emails en lugar de que llegaran a la lista en sí, les hacía pasar por una secuencia previa de correos que escribí hace la de Dios.
Algo así como cuando vas a un restaurante, no hay mesa y te ponen en la barra a consumir para que gastes como un puerco antes de ir al plato principal.
Pues creé algo similar.
Una especie de sala de espera, de barra de bar, de aperitivo donde buscaba una primera venta inmediatamente después de que se suscribieran.
Un embudo de bienvenida automático, perenne e inerte que no toco desde el 2021 y que solo este año me ha dado 30.000€ sin hacer absolutamente nada.
A lo largo de estos años casi 100.000€.
Not bad para ser algo que está ahí sin quejarse.
Así que voy a recalcar el NO hacer nada durante un rato:
Sin hacer esfuerzo, sin retocar nada, pudiendo ganar dinero siendo un padre ocupado.
Creo que captas la idea.
Tener un embudo de bienvenida es como hacer una inversión en bitcoin, fondos indexados, una casa.
Lo dejas ahí tranquilo y si está todo bien hecho te da dinero solo.
Con la diferencia que cuanta más gente metas ahí, más ganas sin esfuerzo.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
P.D: cómo he hecho ese embudo de bienvenida, cómo hacerlo bien y qué tener en cuenta lo cuento en Lucre Fácil, mi curso de secuencias de bienvenida que atizan y monetizan. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

