
El otro día tuve una clase y pregunté:
“¿Pensáis que la urgencia es agresiva? Es decir, poner una fecha límite a algo para que se haga X, ¿es agresivo?”
Todo el mundo:
“Zizizi, muy agrezivo. Musho.”
“Ah, ¿sí? ¿Y no pensáis que es más agresivo para vosotros trabajar durante meses y, por no poner un elemento de venta que funciona el 100% de las veces igual que la gravedad funciona el 100% de las veces, no vender todo lo que podéis?
¿Qué es más agresivo: no vender a pesar del esfuerzo o la supuesta “mala” impresión que da poner una urgencia? Pero piensa bien la respuesta porque todo tiene una fecha límite:
¿La fecha de caducidad de un yogurt es agresiva?
¿Tener hasta el día X para renovar el DNI es agresivo?
¿La hora límite para entrar a un avión que despega es agresiva?”
La gente tiene muchos prejuicios sobre la venta.
Que es mala, que el dinero es malo, que ganar mucho dinero es porque se lo estás quitando a otro, que tener dinero es de fachas, ser facha es lo peor, ser hippie y pobre es ser buena persona, los ricos son malas personas.
Etecé.
Particularmente en cuanto al copywriting mucha gente piensa que es “convencer, manipular”. Y lo es, pero no como la gente cree.
La gente piensa que el copywriting son “técnicas secretas”, mecanismos psicológicos ocultos, hipnosis en letra que llega a la mente subconsciente para domarlos a todos.
Hay algo de verdad en todo eso, pero si yo tuviera que escribir este email pensando en “convencerte” estaría más tenso que cagando sin pestillo en un bar abarrotado.
Para mi eso no es el copywriting.
El copywriting no tiene que gustar ni convencer a todos.
Ese no es su trabajo.
Para mí el copywriting es envolver los productos de tal forma que simplemente quieras lo que vendo.
Y esto es algo mucho más normal, natural, con sentido y al alcance de todo aquel que sepa atarse unos cordones y contar hasta 10.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Maik Gentile.

