
Desde hace algún tiempo me llegan propuestas cada semana.
Colaboraciones.
Entrevistas.
Trabajos.
Cosas así.
Cosas que confrontan de lleno con la vida del ermitaño solitario hastiado de la vida que quiero fingir llevar.
Por eso, a casi todas las propuestas les digo que no.
Pero en el fondo no les digo que no porque no tenga tiempo (no lo tengo) o quiera llevar la vida del introvertido y vago copywriter que soy.
Digo que NO porque me hacen las propuestas al revés.
O sea, las propuestas que me suelen hacer es la de “¿tengo mucha ilusión/proyecto muy chulo, te gustaría colaborar con nosotros?”
Tengo que decir que no, claro.
¿Por qué lo iba a hacer?
La gente no tiene en cuenta que hay otra gente que:
- No tiene tiempo.
- Le llegan decenas de emails al día.
- Mensajes por otros canales.
- Propuestas varias cada semana.
La pregunta es, ¿por qué alguien haría una colaboración con otro alguien si su vida tiene estas condiciones?
Lo primero que tienes que hacer para “persuadir” (qué mierda de palabra) es ponerte en la piel del otro.
Y preguntarte.
Si yo estuviera en esa situación, ¿cómo me gustaría que me entraran?
Y sobre todo…
…¿por qué lo iba a hacer?
Créeme, si un introvertido, vago y ermitaño tipo ha hecho colaboraciones con gente como Javi Pastor, Arturo García o Ángel Alegre (todos referentes), cualquiera puede.
Tener y mantener contactos es una de las mejores cosas que uno puede hacer por su negocio.
A fin de cuentas, ¿no dicen que todo en la vida son contactos?
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguel VzZzZz.
P.D: apúntate a mi newsletter a través del enlace de arriba. Ahí te propondré algo para que hagas propuestas de colaboración que acepten.

