
Imagínate.
Granada. La noche. La Alhambra de fondo.
Una discoteca tiene la suerte de tener esa estampa en su cristal.
Hay un olor a sudor, a tabaco, a marihuana y a perfume desdobaldo que se entremezcla y coloca.
Se escuchan conversaciones, gritos, música, ruido de fondo. Es un ambiente perfecto para enamorarse.
De repente pienso en eso y me digo ¿Por qué se enamora un hombre de una mujer?
Me olvido de eso y vuelvo a mirar el ambiente.
Granada, la noche, la Alhambra de fondo, música de fondo.
Muy fácil enamorarse en ese lugar.
De repente, Elena, una chica que me había gustado durante todo el año aparece que sus amigas.
¿Le entro o no le entro? Va una copita más y voy.
Veo que se mete dentro de la discoteca. Yo estoy fuera, en la terraza. Espero a que salga. No sale. Aguanto un poco más las ganas de comerle la boca. Sigue sin salir.
Voy adentro de la sala pero dentro es difícil hablar ahí.
Voy igual.
La miro, me mira, nos miramos, nos requetemiramos, ahora nos reemiramos, nos quitamos la mirada y nos volvemos a requetemirar.
De frente, de lado, de costado, de arriba, de abajo. No paramos de mirarnos pero nadie hace nada.
La música, la Alhambra, la noche, llevo 4 copas de más y estoy más torpe de lo ya torpe que soy.
Es mi momento. Voy a ir. Voy a entrarle. ¿Por qué se usará la expresión “entrarle”, como si fuera una puerta? Y ahora, ¿por qué pienso en eso cuando estoy yendo directo a ella? No sé, estoy borracho.
Ella está lejos de la sala, pero en verdad no tanto, aún así, se me hace un mundo llegar hasta ella con la borrachera y los borrachos que me impiden el camino.
Ya casi estoy. Estoy ya. Vamos que llegamos. Ahora no me mira, ¡ya no me mira!
Ahora una espalda que me tapa la vista.
Joder, no veo nada con el animal este por en medio. Se pone a hablar con ella. No, joder. No. Estoy borracho, quería hablar con ella. Nos estábamos mirando. Nos estábamos remirando. Por favor, cabrón. ¡Aléjate de ella!
No puedo hacer nada. Me estoy embajonando. Sigue hablando con ese tío.
Granada, la noche, la discoteca, la Alhambra de fondo. De repente ya no escucho nada.
Me quedo mirando a un punto fijo como cuando desayunas solo.
Ahora son las 5:00 de la mañana y todo el mundo se va.
Ella también, encima con el chico ese.
La música se apaga. Se encienden las luces. Se acabó la fiesta.
La Alhambra está de testigo:
Si no quieres ser ignorado, no seas ignorable.
Si quieres algo, ve a por lo que quieres. U otro vendrá y te lo arrebatará.
Ley de vida en todos sus campos.
¿Cómo hacer que te tomen en serio?
Lanzándote.
Siempre fue igual, no hay más trucos, no digo nada nuevo.
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Miguel Vázquez.

