Angustiosa técnica ninja casi deja inconsciente a tu humilde narrador.

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Ayer estaba en el tatami y perdí mi posición rápidamente.

El tío con el que peleaba me cogió del cuello con las solapas del kimono y empezó a estrangularme.

La sensación es exactamente a la de una soga.

Me sentí como un forajido vaquero que le están juzgando enfrente de todo el pueblo con la soga en el cuello.

“Has sido un chico malo Maik El Niño. Ahora vas a pagar tus pecados”.

Así me sentí y pude entender lo que es irte por tener una soga al cuello.

Sientes que te desvaneces. Que te vas. Que ya no estás.

O mejor dicho, sentí que me podía desvanecer e ir a dormir un rato.

Pero como la soga no estaba del todo bien metida aguanté.

El cabrón apretaba y apretaba, pero sé lo lo justo de jiu jitsu para que no me estrangulara del todo.

Y apretaba y apretaba el hijueputa.

Pero no me rendía. No era mi momento de palmear y dar por finalizada la pelea.

Sabía que podía aguantar. Sabía que ya no me podía dormir. Entonces, ¿por qué no aguantar?

Un momento de dolor, un momento de angustia, un momento para hablar con tu cabeza y darte cuenta que puedes seguir.

Que no es para tanto. ¿Qué más da un poco de dolor?

El otro tío se estaba cansando más y más.

Yo, aguantaba como el padre de familia que soy.

Como un puto toro.

Este tío no me gana ni de coña, me decía. Aguanté un poco más.

Y otro poco más.

Y otro poco.

Voy girando hacia la izquierda. Tengo el mentón bien metido. Mis manos están quitando su soga lentamente y yo también lentamente estoy casi girado hacia a él para ganarle la posición.

Siento que va perdiendo fuerza y yo tengo más fuerza que nunca.

Esa fuerza que uno siente después de haber estado cerca de perder y ahora que ya no estás ahí, vas full de power.

Solo por no estar ahí, te sientes ganador.

Consigo girarme al 100% y ahora está enfrente de mí.

¿Ahora qué vas a hacerme? le digo con la mirada.

Me tiro contra él como un puma hambriento y le aplasto.

El otro no se lo cree y encima está reventado.

Ahora es mi momento, me digo.

Pero el reloj suena. Fin de la partida.

En jiu jitsu el movimiento más importante que tienes que aprender cuando empiezas es palmear.

O sea, rendirte.

Créeme que prefieres rendirte a tener una baja de 9 meses porque te dislocaron el brazo porque tu orgullo no te dejó decir basta.

Pero también es verdad que la gente se rinde muy rápido cuando simplemente siente agobio, presión, peso, angustia.

Ahí no te pasa nada, solo tienes esas sensaciones. Se pasa.

Puedes escapar de ahí y darle la vuelta a la situación.

De hecho, la enseñanza es ver cómo le das la vuelta a la tortilla.

https://miguelvz.com/narrativa-org/

El Migui.

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Miguel Vázquez
Miguel Vázquez

Solo un tipo que escribe anuncios largos, muy largos y larguísimos para tener el negocio más sencillo posible.

Autor del best seller en Amazon «El Tao del Email Marketing». Más de 2.000 lectores.

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