
En el 2007-2008 se emitió un programa que se llamaba «The Pickup Artist».
La idea era bastante guapa: un equipo de “profesionales de la seducción” enseñaban a un grupo de nerds a ligar.
Cada semana les ponían retos en discotecas, bares y situaciones sociales, y los que no cumplían eran eliminados.
Al final, el “ganador” se convertía en su discípulo avanzado.
Al frente de esta cuadrilla estaba Mystery.
Este tipo había sido el clásico chico tímido que no se comía ni un rosco, pero que gracias a pensar que tenía que haber una “fórmula” para ligar, encontró la manera de meter el revólver en la funda.
Ideó un sistema que le empezó a dar grandes resultados con las mujeres.
Lo que hacía a Mystery tan atractivo y fascinante como personaje no era solo su método, sino su aura de mago misterioso y showman.
Por ejemplo:
- Tenía una imagen excéntrica: sombreros grandes, gafas oscuras, collares llamativos, ropa extravagante. Llamaba a esto pavonearse. Como un pavo real abre sus alas, él se adentraba con ropa extravagante que llamaba la atención y que daba pie a las mujeres a hablarle a él.
- Además, se inventó un personaje. Se construyó a sí mismo como alguien magnético, que siempre parecía tener un plan y un truco bajo la manga. Imagínate: abrigos grandes, sombreros de ala, gafas de noche, pendientes, uñas pintadas…
- Antes de ser un artista del ligoteo, fue mago. Así que trasladó esa habilidad al arte de meter la churra: abridores de conversación, historias, dramatización.
- El tipo además daba la sensación de que había algo más detrás, un secreto, un misterio. Eso generaba una curiosidad en las mujeres de cojones.
- Y finalmente elaboró una “estructura científica”: presentaba la seducción como un proceso con fases claras: abrir, generar atracción, confort, seducción. Eso daba a los hombres un mapa del terreno incierto.
Bien.
Lo que podemos aprender de Mystery es que hay una diferencia brutal entre:
- Interés.
- Fascinación.
Que alguien te genere interés está ok. Sí, me interesa lo que esa persona dice sobre X pero ya.
Pero cuando alguien te genera fascinación…es un animal completamente diferente.
Cuando hay fascinación quieres conocer la historia detrás de la historia.
CÓMO empezó, POR QUÉ lo hizo, de DÓNDE vino, cómo lo logro, CÓMO vive esa persona, por DÓNDE ha tenido que pasar.
Uno de los objetivos de la escritura influyente (que no es exactamente lo mismo que la escritura persuasiva) es fascinar.
Fascinar, sí.
Dejar con la boca abierta a la gente. Que las personas hablen de ti porque haces y dices una serie de cosas que dejas a las personas con el culo torcido.
Es importante saber que hay que ir un paso más allá de la mera persuasión.
Si fascinas, no buscas y te compran.
Si buscas vender, persigues y no te compran.
Lo entiendo hasta yo.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.
P.D: la escritura influyente y cómo usar la fascinación en tu copy lo vimos en Los Miguiyagui’s, mi newsletter de copywriting en papel. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

