Tenía al Sr. Burns de casero y esto es lo que pasó

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Son las 7:23 de la mañana. Estoy escribiendo este boletín en mi nuevo despacho.

La ventana da a la calle. La tengo (la ventana) ligeramente abierta y corre algo de viento. El ambiente es fresco y estimulante. No tiene nada que ver con el antiguo despacho que alquilaba. Estaba en el centro de la ciudad, sí.

Pero era un zulo de alguna manera. Había poca ventilación, poca luz (en Asturias es importante que haya luz) y era un primero que daba a un patio interior. Si te descuidabas, la sensación de que estabas en una caja de cerillas no te la quitaba nadie.

Además, el casero era un poquito…¿cómo decirlo sin ofender en 2024?

Ah, sí. Era un poquito hijo de puta.

Físicamente se parecía al Sr. Burns, pero de su parecido nos dimos cuenta tarde ya que al inicio de la relación el tío iba de Santo Angelical. Nos decía “estoy para ayudar”, “soy un tipo serio”, “cualquier cosa que necesitéis estoy aquí”.

Ese tipo de cosas. Lo que pasa que su careta de Francisco de Asís se cayó rápidamente. El día que le descubrimos fue cuando Alba se hizo empresa y quiso cambiar el contrato al nombre de su SL.

Francisco de Asís se convirtió en ese momento en el Sr. Burns y nos dijo que en ese caso nos tenía que subir el alquiler porque claro, era una empresa y eso no podía ser.

Que por el precio que pagábamos tenía que subirlo…nos dio un shock. Fue el primero de unos cuantos.

Para empezar, jamás nos ayudó en nada. Nos dejó un baño roto que teníamos que arreglar nosotros al entrar (y si no lo arreglábamos, nos lo quitaría de la fianza. Ese era el trato porque claro “era muy barato el lugar”).

Hubo unas humedades de cojones de las que nunca se hizo cargo y para colmo empezaron unos olores asquerosos en el piso de los que también se desresponsabilizó.

Sin embargo, la última vez que le vi para darle las llaves y tal me dijo: “me he portado muy bien con vosotros. Siempre he estado pendiente. He sido serio con vosotros. Cambié el nombre del contrato de Alba…”

Pero como echándonos en cara eso, que había sido «bueno con nosotros», ¿sabes?

Se creo una situación rara donde él parecía que lo había hecho todo bien y nosotros de alguna manera mal (aún habiéndole pagado siempre a tiempo y dejando todas las cosas bien, por supuesto)

Hubo un desequilibrio del bien/mal por su parte simplemente porque él lo dijo. Lo enunció y esa realidad “se creó”. Lo dijo de tal forma que para revertir esa situación había que discutir con él punto por punto.

O sea, él creó una situación de poder de la que le tuve que bajar porque de lo contrario quedaría como que él bien y nosotros mal.

Lo interesante es que decía las afirmaciones sin dar pruebas objetivas como tal, y aún así creó el desequilibrio yo bien/tú mal.

Hay gente que impone su verdad sobre las demás simplemente porque puede hacerlo y no da ningún tipo de prueba, dato o hecho que afirme que lo que está diciendo es cierto.

¿No es esto el sumun del poder personal?

https://miguelvz.com/narrativa-org/

El Migui.

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Miguel Vázquez
Miguel Vázquez

Solo un tipo que escribe anuncios largos, muy largos y larguísimos para tener el negocio más sencillo posible.

Autor del best seller en Amazon «El Tao del Email Marketing». Más de 2.000 lectores.

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