
Imagino que piensan lo siguiente:
“¿Para qué vamos a vender unos, por ejemplo, pantalones a 20€ si le podemos poner un envoltorio con marketing y venderlos a 2.000€? Sería estúpido no hacerlo…”
No puedo evitar pensar que toda esta gente está en su despacho despollándose de todos al hacer ese tipo de cosas.
Es que me los imagino en su sala de juntas diciendo…
-A que no hay huevos de vender los pantalones que encontré en la basura el otro día por 2.000€.
-¿Qué no? Sujétame el cubata…
(Caso real, Balenciaga)
Aquí en Oviedo hay tiendas de “lujo” (más bien solo caras) donde chaquetas, pendientes, pantalones o zapatos cuestan un 200% o 300% o 400% más que otro lo que sea.
Las marcas de lujo han sabido mejor que nadie darle un valor intangible a unos pantalones para que cuesten mucho más de lo que valen.
El aprendizaje es claro y la palabra que aprender es valor.
Ellos saben darle valor a unos pantalones de vagabundo y venderlos a 2.000€.
La pregunta es,
¿Cómo le das tú valor a tus servicios/productos/infoproductos cuando no eres una marca de lujo ni se te espera como tal?
¿Cómo se hace?
Paso nº1 → sabiendo presentar las cosas. Sabiendo empaquetar lo que vendes. Haciendo malabares con las ofertas.
Para que me entiendas, el orden de tu oferta afecta al precio.
No es lo mismo decir calentar a baño maria, que calentarse en el baño a Maria.
O sea, no es lo mismo presentar solo producto A, que presentar producto A + B y C.
Si lo has entendido, genial.
Aquí tengo una formación que te enseña a cómo diseñar, presentar y estructurar tus ofertas para que parezcan más valiosas y puedas cobrar más por lo mismo.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
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