
Los más antiguos de esta lista se acordarán de mi increíble amigo Manu.
Manu es la persona más ligona que conozco.
Ligaba más que la persona más guapa que conozca.
Más que la persona más fuerte que conozca.
E incluso más que la tía más buena que conozca.
Él ligaba más que el mayor pibón de cualquier grupo de amigos.
Sea hombre, mujer, no binario, cis subgénero, transexual, sexualtrans…
El que más.
(Aunque pensándolo bien conozco a Nacho Vidal, así que sería la segunda persona más ligona en realidad…bueno, de gente normal hablaba todo el tiempo)
Cuando digo el que más, es mucho más que el segundo.
Un vigor descontrolado, un carisma desbordante, las habilidades sociales llevadas a la excelencia.
Cuento la historia de mi amigo Manu (amigo desde la infancia, del colegio) porque él no causaba una especial buena primera impresión.
Y mucho menos nadie diría que conseguía semejantes logros cuando lo veías por primera vez.
No es alto.
No es el más guapo.
No tiene cuerpazo.
No tiene dinero (al menos no cuando hacía todo esto)
No tenía lo que se supone que tenía que tener para…
…marcar gol jejeje.
Todo el rollo de la primera impresión es una mentira como cualquier otra.
Pues anda que no hay gente que me critica, insulta y luego me compra porque se han hecho fans de ese loco ser llamado Miguiyagui’s.
El tema no es la primera impresión, sino la última.
Cómo acaba todo.
Cómo cierras todo.
Esto llevado al email marketing sería que no es tan importante el inicio, sino el final.
No tanto la historia, sino el cierre.
La historia es solo una excusa para que lean la propuesta.
Esto la gente no lo entiende bien.
La historia es una excusa, es un cebo, es una mentira para que lleguen al final y lean tu oferta.
Y aquí es donde mucha gente lo hace mal porque están cansadas de escribir, nubladas o directamente no saben hacerlo.
Una lástima porque después de tanto remar y remar acaban muriendo en la orilla.
Una pena acabar mal.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.

