
Imagina a un granjero A que se hace un café y sube a la colina más alta de su granja para tomarlo.
Allí, observa aún con los ojos dormidos cómo, en la granja del vecino, los pastos parecen más verdes, más vivos, más… apetecibles. «¿Qué tendrá él que no tenga yo?».
En la granja vecina, el granjero B hace lo mismo. Su rutina matutina incluye el café y la subida a la colina más alta. Pero él mira en dirección opuesta, al granjero A.
Mira sus pastos y se hunde en el mismo pensamiento: «¿Cómo es que los suyos son más verdes?».
Un día, bajan al pueblo a la vez y se encuentran en el café. Ambos se cruzan las miradas y empiezan a hablar. Entre risas y quejas, llegan a un acuerdo insólito: se intercambiarían las propiedades.
Ambos piensan que salen ganando ya que el verde del vecino es mejor.
Al día siguiente, el granjero A y B repiten está dinámica: taza de café en la mano, suben a su nueva colina y para su sorpresa el verde del vecino se ve mejor.
Así es como funciona la mente humana.
La envidia es una poderosa arma de ventas y tenemos que usarlo a tu favor.
Es un truco viejo y sucio que solía usar en las discotecas (donde no puedes hablar mucho).
Iba a la que me gustaba y si quizá pasaba de mí (lo que era normal) me iba inmediatamente con otra.
muchas veces por arte de magia esa otra chica volvía si había hecho bien el trabajo previo (aunque me hubiera dicho que no)
La envidia, señores. Sé que suena a ser un pedazo de perro pero hay que vender envidia.
La envidia no es otra cosa que tener una mejor casa, unos pastos más verdes, la promesa de una mejor pareja.
Si no vendes una auténtica novedad en el mercado, el uso de la envidia es un recurso bastante útil.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.
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