
¿Por qué siento placer al ver a alguien correr y perder el autobús?
¿Por qué siento placer cuando a alguien que me cae mal le va algo mal pero me siento mal si le va muy mal?
¿Por qué?
Uno puede estar escondido en una esquina pensando todo tipo de cosas.
¿Por qué no soy más valiente?
¿Por qué no subo precios?
¿Qué pensarán de mí si hago X?
¿Soy suficiente, qué pensará mi familia, y si fracaso, qué?
Pensar este tipo de cosas no lleva a ningún lado.
Hazme caso, ya las pensé yo en su momento y lo único que conseguí fue un enorme dolor de cabeza.
Como decía Gary Halbert (el mejor copywriter que ha existido en la faz de la tierra)
“La acción vence a la reflexión”
Si ahora mismo te va mal, si ahora mismo tu negocio no arranca, si ahora mismo incluso llamar a tu proyecto “negocio” te viene grande, si por mucho que trabajes no tira, vas a acabar pensando en que hay algo malo en ti.
En que no vales para esto.
Pero que no, joder, que no. Que no se trata de eso. Se trata de que quieres hacer una fabada asturiana sin los ingredientes adecuadas y te quedas mirando al techo pensando:
“¿Por qué no me sale la fabada?”
¡Pues porque compraste lentejas!
Es tan simple como eso. No sigues la receta.
Ese es el error base y fundamental de cualquier negocio que veo. Grande o pequeño. Venda productos, servicios o infoproductos. Sea más ambicioso o más modesto. Sea innovador o tradicional.
Sea copywriter o emprendedor.
Todos los negocios funcionan igual. Todos. No falla.
Y si un tipo que ha estudiado filología hispánica lo ve, cualquier persona lo puede ver.
P.D: siento placer al ver a alguien perder el autobús porque soy un cabrón. Que no te engañen.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miwhisky.

