
Conocí al gran Isra Bravo allá por el 2018-2019 en una cervecería de Gijón.
No es que me lo encontrara allí y dijera “Ey, tú eres cabrón que envía emails. Fíjate qué casualidad” Nop.
Sino que compré dos de sus formaciones y estaba tan agradecido con lo que aprendí que le escribí y quedamos.
Gran tipo. Amable. Educado. La leyenda es cierta. Lo es. También es alto, pero no mucho más que yo así que no presumas tanto de altura, perro.
Qué importa la altura, sin él yo no estaría aquí. A raíz de sus cursos se me abrió un mundo donde empecé a conocer a otros copywriters. Americanos sobre todo.
A raíz de ahí todo empezó a evolucionar, pero contaré esa historia otro día.
Lo importante es que sin él yo, ni mucho otros, estaríamos aquí.
Fue un “fenómeno” al estilo futbolístico. Lo que Cruyff fue al fútbol, él lo fue para en el copywriting hispano.
Eso es un hecho y mirar para otro lado haciendo ver que eso no es así es negar la realidad.
Realidad, que la sabe todo el mundo que es así.
Está bien agradecer públicamente qué personas te han inspirado.
Porque es de bien nacido ser agrad…
Inspiración. Sobre todo fue eso, inspiración. Ver que se podía, ver que con un estilo completamente diferente y más divertido no solo es que también funcionara, sino que funcionaba muchísimo mejor.
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El Migui.

