
No miro a la competencia más que un par de veces al año.
No me meto en Twitter.
No tengo Twitter, ni Linkedin.
Tampoco se le espera.
Tengo capado Instagram pero subo contenido porque me lo lleva una agencia.
Solo después de 4 años me he abierto un canal de Youtube. Es la polla.
No me meto en grupos de Facebook a perder el tiempo, no pierdo el tiempo en Linkedin hablando sobre si las faltas de ortografía en copywriting se deberían de tolerar o no, no busco ansiadamente “la gran idea” para ver si “lo peto”.
Solo conozco una manera de petarlo y no es fijarme en chat gpt (chat ogt) ni en pollas en vinagre.
Mi único esmero y esfuerzo es ver cómo lo que hago le puede aportar más al otro.
No pienso si es “peor o mejor” que el de alguien. No pienso si el otro pensará que yo pensé que poner X cosa hará que parezca…bullshit.
Lo único que pienso es en hacer el producto que más ayude al otro.
Con el que más aprenda.
Con el que más sensación de éxito pueda tener.
El contenido no vale de nada si no hay una inspiración detrás.
Si no hay alguien que te diga que ha sido posible.
Ibai (uno de los mejores creadores de contenido del planeta) dijo una vez algo interesante cuando tenía ansiedad:
“Tío, yo me metía en forocoches solo para ver que alguien había superado la ansiedad. Solo para ver que era posible”.
Pues claro. El contenido no es nada.
Lo que tiene que predominar de fondo es la inspiración, la motivación, la fe.
Siempre necesitamos dos cosas:
Información & Inspiración.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.
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