
El siguiente email tiene su gracia.
Esta dentro de una campaña que tengo por ahí y siempre me responde la gente hasta los huevos de mi justo en ese email.
¿Por qué?
Júzgalo por ti mismo las razones:
***
Hoy leí algo.
Algo que seguro no te interesa.
Aún así, en un alarde de generosidad, te cuento.
Pero antes de que te cuente déjame decirte que al final del email te venderé algo.
Algo que está relacionado con lo que te estoy contando.
Oh Dios, espera.
¡Parece que me he cagado encima!
En serio…
Estaba escribiendo el email donde pensaba contarte algo que no te interesa (y donde por supuesto pienso venderte algo) y…
…de repente, sin venir a cuento, sin pretenderlo un pequeño sonido ha salido por mis partes nobles.
Al principio creía que no era nada.
He pensado: «Bah, da igual. Sigo con el email».
Pero mi perro se ha acercado y me ha olido.
Y ha vuelto.
Y me ha olido otra vez.
Y otra vez.
Y otra.
Entonces de esto que te acomodas lo he notado.
Una especie de colchoncito blandito entre mi nalgada y la silla.
No puede ser, he dicho.
No me puede estar pasando otra vez.
¡Me he cagado otra vez!
Lo peor de todo es que no sé cómo continuar el email porque yo te iba a contar algo pero de repente me he despistado con eso.
A ver cómo vuelvo a centrarme…
Porque a la vez que te escribo me está sucediendo esto. Es en vivo y en directo, amigos.
Oh, no. Ahí viene my little princess. Espero que no huela esta locura.
Pensará que soy más degenerado de lo que soy.
Me verá aquí escribiendo, sentado de una manera un poco rara, mirando hacia todos los lados haciéndome el despistado, con el perro husmeándome como si llevara droga.
Porque en realidad…
¡Llevo chocolate encima!
¡Estoy lleno de chocolate por todos lados!
Espero que no me deje por estar escribiendo con una cagada en el pantalón.
Es curioso, porque si me pilla me pillará escribiendo justo este email.
Este email que estás leyendo ahora.
Y tendría razón en dejarme ya que ¿qué clase de enfermo soy que continúo escribiendo en semejante estado?
Da igual, voy a continuar con el email.
¿Por dónde iba? Ah, sí.
Por aquí:
Lo que acabas de leer (que es absolutamente invent, no me he cagado sino que me he meado) será raro que funcione en una carta de ventas.
¿Por qué?
Porque no toca lo que tiene que tocar. Es entretenido pero ramdom.
Divertido pero sin sentido.
No siembra lo que vendo.
Este es uno de los errores más grandes que veo cuando me paseo por los suburbios de internet: las historias.
La gran mayoría tan sin sentido con lo que venden que será raro que vendan.
No cuentan lo que tienen que contar para que en el momento de la venta, haya venta.
No todas las historias funcionan, no todas las historias venden, no todo vale.
Créeme (no me creas) las historias marcan la diferencia. Se te meten en la mente. Las recuerdas pasado el tiempo.
Y muchas veces son ellas las que hacen la venta sin tú tener que vender.
Son la hostia, pero tienen que contar lo que tienen que contar.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguilosky.

