
Durante todo este año (y finales del anterior) he sido un auténtico loco para escribir emails.
Literalmente no he tenido filtro en mi tono, palabras, mensaje principal e incluso estrategias.
He probado como un niño prueba los caramelos de un desconocido en la puerta del colegio:
Sin saber qué efecto iba a tener en mi lista.
Por ejemplo, uno de los mejores emails (en tanto que ventas y feedback) que escribí el año pasado contaba cómo me estaba poniendo gordo como Snorlax y escribí una receta de cocina sana.
No hablaba de copywriting, marketing ni pollas.
Solo yo hablando de yo de como yo me estaba poniendo como una morsa y yo yo yo.
No había beneficio para ti, solo hablaba de mi. ¿Error de copywriting)
La teoría dice que sí pero el resultado fueran ventas inesperadas, gran feedback y muchas desuscripciones (eso es bueno)
Otro ejemplo:
Durante un momento del año pasado probé a vender cosas de Amazon como sillas, mesas o ratones.
Fracaso absoluto.
No hay nada en la vida como apostar por una idea peregrina y darte cuenta de que peregrina era la idea y vuelves a lo que sabes que funciona.
Durante los últimos 300 emails/días (más o menos) he creado hipótesis, comprobado su veracidad y sacado conclusiones.
¿Razón de todo esto?
Quería asegurarme al 100% de que la primera entrega del Óctuple Sendero del Email Marketing tuviera certezas y no hipótesis, conocimiento y no suposición.
Por esa razón es que durante un tiempo me has visto hablar de cómo me gusta el café en taza de vaso pequeño de cristal, hablar de Snorlax o cómo me he fumado 30 maracas a la luz de la luna.
Sabía que algunas cosas podían funcionar, otras no.
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Migui.

