
Hay una estrategia que se llama «enemigo común».
En ella descargamos todas nuestras frustraciones en un enemigo y le culpamos de todas nuestras penas a este enemigo.
Es una estrategia realmente eficaz.
Por ejemplo, en política es el recurso persuasivo nº1.
El contenido de un discurso político puede ir casi exclusivamente en meterte con el otro y la gente aplaude y asiente con la cabeza y dice…
¡MUY BIEN, MUY BIEN. ASÍ SE HABLA!
Pero no dijo nada. Bueno, así somos las personas.
Para vender funciona igual.
Seleccionas qué produto/persona/servicio/modus operandi está trayendo malos resultados a los clientes y haces una campaña bélica contra esa empresa.
Llevando esta estrategia al copywriting y a internet esta estrategia se puso de moda hace ya tiempo.
Insultar al otro. Meterse con el otro.
Pero feo.
No con gracia.
Feo.
Esto lo empezó a hacer Ben Settle en EE-UU, lo trajo Isra Bravo a España y una horda de copywriters lo han aplicado.
Sin embargo, verás que tu «humilde» narrador no se mete con nadie.
(Aunque a veces tenga que meter algún hachazo para que alguien se ubique, pero eso es otra cosa)
Sin embargo, no me meto con Maider Tomasena o Javi Pastor o Isra Bravo o cualquier otro copywriter/marketer.
¿Por qué?
Porque un perro grande no necesita ladrar.
Hace mucho que entendí que mis formaciones, los resultados de mis alumnos y clientes y mis propios resultados hablarían por mi mismo.
Es más:
Cada vez siento que es más signo de debilidad hacerlo. Si lo que haces no es bueno tienes que meterte con otro para buscar una complicidad para maquillar tus malos productos.
¿No te parece?
El caso.
Mis formaciones hablan por mí mismo.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
P.D: si quieres comprobar si mis formaciones hablan por mí, empieza por El Tao del Email Marketing, mi curso-libro de email marketing. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

