
Malinterprétame: hoy no vas a aprender nada.
Porque lo que te voy a enseñar es cómo romper un huevo.
No copy, no cómo hacer un huevo frito, no cómo hacer una tortilla, no nada de eso.
Saber hacer un huevo frito no es nada si no sabes el primer paso.
¿Qué paso?
Romper el huevo para ponerlo en la sartén.
Luego, el huevo frito.
¿Lo primero? Romper el huevo.
Es la parte más delicada del proceso y hay que hacerlo con suavidad y determinación.
Las dos.
Así que lo primero que tienes que hacer es coger el huevo con suavidad. Ya sabes que en la naturaleza todos los tipos de huevo son delicados.
No sé por qué. Pero los huevos, delicados.
Este también.
Así que cógelo con dulzura.
No lo aprietes mucho o se romperá.
Tampoco lo cojas con miedo o se te caerá de las manos como un jabón.
Equilibrio. Virtud. En medio.
Perfecto.
Ahora mira el borde de la sartén.
Ahora, el huevo.
Otra vez sartén.
Huevo.
Lo que tienes que hacer es darle al borde de la sartén con fuerza en el medio del huevo.
Con fuerza, he dicho.
Si le das como si fuera un medio pedo o un medio beso de tonto se te va a desparramar en las manos.
Tienes que hacerlo con fuerza.
¿Tienes el huevo, tienes la sartén, tienes la fuerza en tu interior?
¡Golpea con determinación el huevo para que se rompa y caiga a la sartén!
Repito:
Que no sea flojo, que no sea como cuando le das la mano a alguien y la tiene como un salmón.
Si haces eso el huevo se te espachurrará por la cocina y entre tus manos.
Tiene que ser con fuerza.
Con determinación.
Con ímpetu.
Con confianza.
Solo pensando en romper el huevo y ponerlo a la sartén.
Que sea un golpe limpio y seco.
Por supuesto, si piensas que te estoy hablando de huevos es que estás en Júpiter.
Esto es válido para romper un huevo y para escribir.
Si escribes con determinación, como un líder, como si tuvieras la verdad, vendes.
Pero tu mente se tiene que fijar un meta que tiene que alcanzar e ir a ella con determinación.
Como un burro al que le han tapado los ojos.
Tienes que tener la visión de en qué parte de la sartén golpear, y darle.
Duro.
Fuerte.
Mami.
Esa es una de las claves de la escritura persuasiva: la actitud en cómo haces las cosas.
No fórmulas, no plantillas, no adjetivos no, no adverbios acabados en mente no, no pasiva no, no.
No, no y no.
Eso no es nada si no tienes la actitud adecuada, el acercamiento adecuado.
Es como romper un huevo, no puedes romperlo sin ganas porque se te caerá encima de ti.
Si haces lo mismo escribiendo no venderás porque tú mismo no te lo crees.
En fin, sobre actitud, ventas, psicología, redacción y demás hablo largo y tendido aquí:
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Marikal Maik.

