
Grandes o pequeños.
Listos o tontos.
Feos o guapos.
Dueños de negocio o copywriters.
Freelance o autónomos.
Un par o quizá tal vez dos.
Tienen el mismo problema cuando escriben para vender:
La sosedad.
Son sosos, sin sal.
Como una coca cola sin cafeína y sin azúcar.
Como un negro sin su larga cola.
Como un verano en Marina D’Or (ciudad de vacaciones, dígame)
Sin embargo, en 5 años formando a gente no me he encontrado a nadie que quiera seguir siendo soso.
¿Quién quiere la sosedad?
¿Quién busca en el bocado de un solomillo un trozo seco y sin sal?
¿Quién aspira eso?
Nadie.
Pero, ¿quién hace eso?
Solo dos personas:
El que piensa que tiene que ser profesional para su negocio. O sea, soso. Error.
El que no sabe cómo quitarse la sosedad de encima. El que la tiene pegada a su cuerpo como una pegatina.
El que dice que como él o ella o elle (no sé cómo referirme a día de hoy a este sujeto) es soso, pues entonces su marketing, su copywriting también tiene que ser soso.
Lo que no ve esta gente es que se puede convertir la sosedad en virtud.
Por ejemplo, alguien soso puede convertirse fácilmente en alguien misterioso.
¿Por qué hablará tan poco esta persona?
¿Qué esconde?
¿Qué pensará de la vida, cómo será su día a día?
Puede la gente preguntarse si transformas tu sosedad en fascinación, en misterio.
Incluso la más sosa de todas las personas se puede volver alguien…fascinante.
Mira el caso de Yoko Ono.
Su arte es más que cuestionable, su oratoria más que nula, su carisma menos que cero, solo se la conoce realmente por acostarse con Jonh Lenon y fragmentar a los Beatles y aún así es mundialmente reconocida.
¿Por qué? Porque sabe sacarse partido. Sabe fascinar con las pocas herramientas que tiene.
Si tu copy te queda sosainez pérez no es porque no sepas usar estructuras o fórmulas de copywriting.
Es porque no estás yendo un paso más allá.
¿Qué paso?
El siguiente contenido de la suscripción mensual de Los Miguiyagui’s va sobre un tema que abordaré eventualmente en la membresía:
La escritura influyente.
Y dentro de la escritura influyente (es decir, que tú escribes y provocas algo más que ventas en tus lectores) un punto increíblemente atractivo es el de cómo fascinar a la gente.
Dicho de otra forma.
Cuando unos amigos se juntan a cenar pueden salir en la conversación X.
Si esos amigos se preguntan cómo habrá hecho X para hacer Z o explican cómo X ha llegado a conseguir Y de una forma entusiasta…
…ese personaje X habrá fascinado a esos amigos porque X está en la conversación.
X habrá tocado una serie de puntos en su narrativa para lograr eso.
En el copy (sobre todo cuando haces una comunicación continua) llega un momento en que se deja de hablar de beneficios, de características o de ventajas competitivas y se empieza una nueva etapa donde se escribe para influenciar.
Y una de las características de la influencia es la fascinación.
En esta fase el objeto de deseo no es lo que vendes.
Sino quién lo vende.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.
P.D: la escritura influyente y cómo usar la fascinación en tu copy lo vimos en Los Miguiyagui’s, mi newsletter de copywriting en papel. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

