
Estamos en la última fase del embarazo y tenemos que ir cada semana al hospital.
Lo llaman “monitores”.
Y hace 2 semanas fuimos por primera vez.
Nos enseñaron el sitio, las matronas se presentaron y vino el anestesista.
Todo muy bien y todos muy majos.
El anestesista nos explicó con la claridad de un orador cómo iba a funcionar el parto. Cómo funciona la epidural, cómo funciona la dilatación, cuándo se recomienda ir al hospital, etc.
Fíjate que si lo explicó bien que lo entendimos a la 1º.
Y ante tal oratoria le dijimos:
-Oye, muchas gracias por la explicación. Se agradece no escuchar tecnicismos ni historias raras.
-Nada, nada. Gracias a ustedes. Sí, es que siempre me gustó la literatura y estuve yendo a un grupo en Gijón durante años. Además, quien gestionaba el grupo era un tipo simpatiquísimo, muy agradable, que tenía mucha paciencia con todos y nos ayudó mucho a mejorar nuestras exposiciones. Pero este año cogió el Covid, le dio una hemiplejia y se tiró por la ventana.
El hombre siguió hablando de otros temas como si nada.
Como si para él tuviera sentido enlazar buena oratoria + suicidio por ventana.
Para él tenía relación, claro. Pero…
Algo así ocurre cuando escribimos correos.
A veces enlazamos una historia con lo que vendemos con calzador, sin relación alguna.
Y te lo dice alguien que durante meses ha estado “estirando el chicle” en esta lista escribiendo cosas ramdoms a ver qué pasaba.
Y lo que pasa es que lo “diferente” no funciona tan bien como puedes pensar.
No enlazar bien lo que dices y lo que vendes es solo uno de los muchos errores de email marketing.
Seguramente el más fácil de ver por obvio.
Pero hay muchos y no son fáciles de ver si alguien no te los dice.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Migui.

