No sé, abre el email y ya déjame

Masterclass gratis de Miguel Vázquez: cómo tener un discurso de marca que te diferencie, conecte y cale en la gente. Con Skill Claude gratis

No sé cómo acabará este email así que sigue leyendo, pedazo de querido suscriptor.

Porque quiero hablar de un fenómeno del que tengo la necesidad imperiosa de escribir.

Las señoras.

Reconozco que a mi me pasa algo con las señoras. Las que caminan por la calle atropelladamente impidiendo el paso, las que te hablan por la calle contándote toda su puta vida y las que hablaremos hoy.

Hoy vamos a hablar sobre esas señoras que se visten con una especie de abrigo de visón sacado de una película del oeste, llenas de joyas, petadas de maquillaje y con el pelo 100% enlacado.

Pero no acaba ahí.

Estas señoras por lo general van a una churrería a pasar la tarde y es aquí donde empieza mi relato.

Las señoras de la cafetería del Corte Inglés

Estas señoras van a pasar la tarde con sus amigas (igualmente vestidas) a la cafetería de El Corte Inglés, a la cafetería Valor o a cualquier churrería de barrio en su defecto.

Ellas se quitan sus abrigos de visón y empiezan a comer chocolate con churros como si no hubiera un mañana.

No sé por qué pero me imagino a los churros hablando entre sí.

-No joder, hoy nos tocan señoras con laca y diamantes. A mí hoy me apetecía que me comieran unos niños insoportables. Con el móvil se olvidan de comer y quizá podría vivir un día más.

-Es que con las señoras sabes que te van a comer porque no dejan ni un puto churro. Pero la muerte es angustiosa y lenta. Tardan mucho en comernos, se les cae el chocolate, se tienen que limpiar, ¡es una agonía infinita!

Es un fenómeno que me maravilla muchísimo.

Esas señoras (no sé por qué pero no suelo ver señores, solo mujeres) de 68, 70, 75, 86 años para arriba comiendo chocolate con churros cada puta tarde como si no hubiera un mañana.

Pelándosela por completo porque total, ¿a quién tienen que seducir?

Porque total, para lo que me queda en el convento.

Porque total, un poco más de azúcar en sangre no hace daño a nadie.

Porque total, ¿qué más da si me enfermo un poco más?

No sé cómo acabar el email.

Tampoco me importa.

Solo quería contar este fenómeno de las señores. Es impactante para mí.

¿Una tontería de correo? Puede ser. Pero aquí estás repelando las últimas líneas a ver cómo termina esto. Supongo que los correos tienen que tener también esta función de no decir nada concreto.

Sino simplemente entretener sin más.

¿Supongo? En realidad no supongo nada, lo sé. Se tiene que hacer así.

Todo es un juego de entretenimiento y percepción de valor.

Aunque te parezca mentira se puede construir un negocio a base de contar tus movidas añadiéndole solo una pizca de contenido a cada uno de tus correos.

Al menos yo lo he conseguido.

Y solo soy un tipo que se queda mirando fijamente los cristales de las cafeterías observando cómo las señoras se llevan el último churro a la boca.

Así que cualquiera lo puede hacer. Eso sí, sudor y esfuerzo garantizados.

https://miguelvz.com/narrativa-org/

Maikol.

Miguel Vázquez
Miguel Vázquez

Solo un tipo que escribe anuncios largos, muy largos y larguísimos para tener el negocio más sencillo posible.

Autor del best seller en Amazon «El Tao del Email Marketing». Más de 2.000 lectores.

Masterclass gratis
El Miguiyagui
¿Cómo tener un discurso de marca que te diferencie, conecte y cale en la gente?

24 páginas por escrito. Más de 15.000 descargas.

+ Skill Claude gratis para que puedas crear tu discurso muy rápido.

Y recibirás mis emails diarios. Te das de baja cuando quieras.

GRATIS - CÓMO TENER UN DISCURSO DE MARCA QUE TE DIFERENCIE, CONECTE Y CALE EN LA GENTE