
Los búhos, ululan.
Las cabras, balan.
Los burros, rebuznan.
Los perros…
Los humanos podríamos haber puesto un nombre genérico al sonido de los animales.
Del mismo modo que nosotros “hablamos” y luego tenemos idiomas, podríamos haber puesto un nombre genérico al sonido de los animales.
No sé, se me ocurren nombres como “bestear”, “bruñir” o “gruñar” que suenan a eso, a sonido que hacen los animales.
Sin embargo (y esto es loco) nos hemos tomado la molestia de darle a cada animal su propio idioma.
O sea, el mimo que hay en eso es bastante heavy.
Podríamos haberlo resuelto con un “la vaca bruñe” o “las ranas macho bruñen cuando ven a las féminas de su especie”.
Un sonido, una acción, un verbo y a tomar por culo.
Pero resulta que…
Los patos, graznan.
Las ranas, croan.
Las abejas, zumban.
Y así sucesivamente.
¿Por qué hacemos eso las personas?
Porque queremos nombrar a las cosas por su nombre.
Cuando nombramos a las cosas, cogen identidad.
Se las ve más, tienen más cuerpo, más personalidad, más alma.
Hay que decir las cosas por su nombre y si vas a decir algo, dilo bien.
Decir la palabra precisa es lo que hace que alguien “vea” lo que estás diciendo o no.
Es la diferencia entre que te entiende y conecte contigo o no.
Es un punto más que se suma al resultado final de la decisión de si te comprará o no.
Decir las cosas por su nombre y bien, tiene mucha importancia.
Y ese será uno de los puntos que veremos en el nuevo boletín de Los Miguiyagui’s.
Será una newsletter centrada específicamente en cómo escribir mejor.
Y no. No veremos cosas como “sé claro, usa frases cortas, lenguaje simple”
Sino que profundizaremos en la técnica por la técnica.
Gran mes para el ilustrado.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
Miguiyagui’s.
P.D: cómo escribir mejor y decir las cosas por su nombre lo vimos en Los Miguiyagui’s, mi newsletter de copywriting en papel. Para acceder, apúntate a la lista de correos a través del enlace de arriba.

